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Más Estado en el mercado y menos mercado en el Estado Parte II

La tragedia invernal del 2011 cedió ante otra de gran sequía. Arrecian, sin embargo, fuertes ventiscas y en verdad el clima es un albur y ya los pronósticos dejan de ser acertados. No se habían recuperado ni las tierras, ni las familias, ni los cultivos, ni los caminos de quienes sufrieran esa ola invernal, cuando en los últimos meses se presenta una sequía que afecta los cultivos, la provisión de agua y aumenta los incendios forestales.

La tragedia invernal del 2011 cedió ante otra de gran sequía. Arrecian, sin embargo, fuertes ventiscas y en verdad el clima es un albur y ya los pronósticos dejan de ser acertados. No se habían recuperado ni las tierras, ni las familias, ni los cultivos, ni los caminos de quienes sufrieran esa ola invernal, cuando en los últimos meses se presenta una sequía que afecta los cultivos, la provisión de agua y aumenta los incendios forestales.

En el entretanto en que se contratan billones de pesos en grandes vías troncales para los próximos años, necesarias todas, y que comprometen importantes recursos estatales de los próximos años. Un tercio de la población colombiana que vive en el campo y las cabeceras municipales pequeñas, seguirá sobreviviendo en las condiciones precarias de su existencia. Tal vez lo único que esta población la acerca a una ciudadanía semejante a la urbana, es el acceso a celulares, a una atención hospitalaria y de salud precaria, pero bastante mejor que el vacío total o parcial de la anterior y, finalmente, el acceso a una escolaridad primaria.

Quien penetre las carretas secundarias y terciarias del País (representan el 90% de los 165.000 kms totales de vías), con otras palabras, por donde salen la mayoría de los alimentos y entran las insumos indispensables para producirlos, encontrará que, en su gran mayoría, se hallan en estado lastimoso. Estas vías son responsabilidad de los Departamentos y los Municipios principalmente y en un 15% de estas a cargo de INVIAS. Para mencionar un ejemplo, el del Departamento de Boyacá, en el invierno del 2011, su red quedó casi colapsada. Necesitaba un billón seiscientos mil pesos para adecuarla; es decir, el 1% del presupuesto recientemente aprobado (2012) del país.

El Informe sobre Desarrollo Humano (2011) ya mencionado cuya máxima conforma el título de este artículo, no alude a este tema. El término ‘carretera’ o ‘ vías’ aparece tan sólo mencionado en contadas frases. Ninguna que se refiera a la relevancia de ese medio para la supervivencia económica de la población.

No hay duda, no se cuenta, por ahora, con los recursos para la infraestructura indispensable que permita la comercialización y distribución adecuada de alimentos al interior del país. Si la prioridad son las vías troncales, lo probable es que con puertos adecuados, el flujo de importaciones de alimentos vaya sustituyendo la producción nacional.

Y el tercio de población que hoy de modo heróico, por decir lo menos, con su trabajo alimenta al resto de colombianos, será sujeto de preocupación nacional por su éxodo hacia las ciudades.

Esta transposición de prioridades, pavimentar para importar, se parece a la transposición de prioridades en algunas universidades colombianas que instruyen para el excelente desempeño de sus egresados en el exterior, y no a la formación profesional adecuada para afrontar la complejidad de la sociedad que contribuyó a formarlos.

Gustavo Gonzales Couture

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