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Citizen Art Days: Con la agricultura urbana haciendo memoria colectiva

Como parte de una muestra artística y urbana, se presentó el domingo 9 de Febrero una puesta en escena dentro del Centro Memoria de la ciudad de Bogotá, como una forma de representación simbólica que cohesiona a la ciudadanía, en una serie de actividades de las artes plásticas; para hacer sentir un poco más el compromiso que tiene la ciudadanía consigo misma, su entorno urbano y con una memoria que está en riesgo de desaparecer, por los nuevos ritmos de vida que viven las grandes urbes alrededor del mundo.

Bajo el marco cultural que se vive en el Centro de Memoria, Paz y Reconciliaciónde la ciudad de Bogotá (Cra 19B # 24 – 86 ) en la actividad artística “Memoria Cooperativa” y de la exposición de Memoria de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño; se abre Citizen Art Days , un proyecto donde se usan espacio públicos para proyectar imaginarios sociales y políticos de forma colectiva, en la que por medio de una serie de actividades lúdicas, invitan a los bogotanos y visitantes a conocer un poco más la ciudad desde una perspectiva un poco diferente y real, siendo más cercana a su diario vivir, pero sin perderse en las rutinas cotidianas.

Realizó una actividad va de la mano con la “Agricultura Urbana” que viene como parte de la solución de una política de Seguridad Alimentaria, complementada del concepto de Soberanía Alimentaria. Para ello se han valido de 4 puestos o actividades, en las que se genera una simbiosis para poder crear al final una actividad que integra una memoria colectiva entorno a la buena alimentación.

Primero con botellas de plástico recicladas, artistas plásticos urbanos invitaban a los asistentes a pintar y decorar de manera personal, una serie de botellas para poder luego sembrar dentro de ellas, esto permitía dejar una huella de cada persona que pintaba, dando pie a comenzar el camino de lo que sería parte de una obra social colectiva dentro de este espacio público.

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Luego de que se tuviera lista la botella pintada y personalizada, se pasa por la mesa de los semilleros. Esta era guiada por una portadora y salvaguardia de semillas la señora Isabel Guevara, quien junto a Catalina Villamizar (Sembrando Barrio); han dado a conocer a los asistentes del evento, una serie de productos agroalimentarios que están en riesgo de desaparecer o que son poco conocidos en las grandes urbes y sus mercados, pero que están vivos en pequeña huertas de las casas de muchas personas alrededor del país que no se quieren dejar perder o morir estos productos ancestrales. Esta actividad, hace parte de una solución de Sostenibilidad a partir de huertas urbanas con materiales reciclados, para comenzar parte de la solución de la Seguridad Alimentaria y por ende la de Soberanía Alimentaria, en las poblaciones vulnerables o más jóvenes de la capital colombiana.

Los productos que se encontraban en esta mesa eran muy variados, se tenían los semilleros con los germinados con varios tipos de lechugas como la Escarola o la Rugula, seguido de plantas aromáticas como el Tomillo, Menta, Manzanilla Cimarrona; también había una serie de plantas poco comunes que según la señora Guevara, que son buenas tanto en la cocina como en la parte medicinal; lo cual es muy importante dentro de la huertas urbanas y la azoteas en el Pacífico colombiano, muchas de estas plantas cumplen esa doble función y es esencial para el cuerpo; no solo en sabor de los platos sino en el bienestar y salud del cuerpo. Es el caso de la “Malba Olorosa”, una hierba que huele a goma de mascar y la infusión de esta sirve mucha para combatir la depresión, un mal que aqueja mucho hoy en día a todo tipo de población y diferentes territorios de Colombia y el mundo. En esta mesa se compartían semillas para poder sembrar en casa, como la de Quínoa Roja, Zanahoria, Cilantro y Pimentón; se encontraban una variedad de fríjoles propia de la región Andina colombiana. Variedades de plantas como Ortiga, para remover las malas energías, Misua del Japón, Acelga, Acelga Morada, Cubios, Hibias, Papa Chirimbia, Maíz Pira Rosado, Maíz Negro, Flor de la Zanahoria, Apio, Ajo, Perejil, Pepino dulce, entre otras hierbas, papas y variedad de maíces.

Al final se construyó una huerta – jardín vertical, juntando todas las obras de arte hechas materas reciclables, un muro verde lleno con hierbas comestibles y aromáticas, dejando una memoria colectiva artística, que demuestra que con pequeñas iniciativas como esta, se pueden hacer grandes movimientos urbanos en pro de una alimentación buena limpia y justa.

Escrito por : Fracisco A. Jiménez B.

@franjiba

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