aprendamos del vecino

Aprendamos del Vecino

La agricultura familiar en Colombia no ha sido explotada como debería, y si bien es cierto que los diferentes problemas que históricamente han aquejado al campo colombiano no han permitido un desarrollo institucional, otros sectores agrícolas han logrado desarrollarse en medio de este antiguo conflicto. Ejemplo de ello es el sector cafetero, que si bien ha sufrido actualmente por la crisis cambiaria y el bajo precio internacional, logró en los años noventa aplicar políticas aprovechando los altos precios del producto.

(Federación Nacional de Cafeteros, 2009. La caficultura mundial y colombiana en cifras) http://www.cafedecolombia.com/congresocafetero/2009/10.Informe_GG_2009
Las agremiaciones en muchos otros países han demostrado ser eficaces medios para alcanzar economías de escala, tener un poder de negociación frente a proveedores y disminuir los embates de un mercado cambiante. La agremiación es un debate que hay que profundizar y actualizar en Colombia.

Hoy en día las diferentes federaciones se han centrado solo en el lobby político de sus respectivos sectores, y aunque esto no está mal, pues hace parte de sus funciones, deben propender así mismo por el avance técnico y el seguimiento a la comercialización del producto hasta el cliente final. Caso que vale la pena mencionar es el de la caña. Asocaña (http://www.asocana.org/) ha sabido convertirse en una entidad técnica en asociación con entidades estatales, la academia y otras organizaciones del sector privado, sin dejar de lado su labor social y de lobby político. Lamentablemente esta no es la regla para la mayoría de las federaciones y asociaciones.

“Los labriegos, a través de las llamadas “dignidades” (cafetera, papera, cebollera…), conformaron grandes y organizados comités de pequeños y medianos productores, que les pusieron el ‘tate quieto’ a los gremios que supuestamente los representaban. Lo que empezó por ‘Dignidad cafetera’, poco a poco encontró otros correlatos como ‘Dignidad papera’ y ‘Dignidad cafetera’ entre otros” (Los ganadores y perdedores del paro agrario nacional. Diario Vanguardia, 8 de Septiembre de 2013).

Uno de los requisitos del pacto agrario, que surgió a raíz de las protestas, fue la necesidad de agremiación para poder acceder a los beneficios y las mesas de negociación. Dicho pacto agrario debería también generar políticas e incentivos a la agremiación de pequeños productores. Actualmente y bajo la cultura de desconfianza nuestra, esto no sucede. Las mesas de discusión del pacto están en riesgo de ser acaparadas por latifundistas o los dueños de tierras que no son necesariamente los productores, y la unidad familiar rural quedará excluida.

Los beneficios de una agricultura familiar ya son conocidos a nivel internacional, de hecho pueden ser una alternativa para evitar la llegada de los desmovilizados a la ciudad y emplearlos en un sector que algunos ya conocen, tal es el ejemplo de alquería (Artículo de Diego Cruz Moya en temática Territorio). Según datos de Aliaf (Campaña internacional de la FAO para la agricultura familiar) el 70% de los alimentos del mundo es producido por la agricultura familiar. Este tipo de agricultura es mucho más eficaz en prevenir la pobreza: el crecimiento del producto interno bruto (PIB) en este rubro duplica las posibilidades de que la familia no sea pobre, comparado con el aumento del PIB en otro rubro. Cuenta con la mujer como protagonista, según la FAO el 43% de la mano de obra de la agricultura familiar es femenina. Finalmente, es una forma eficaz de conservación de especies endémicas y no comerciales.

En nuestro país este tipo de agricultura también es ampliamente conocida, sobre todo para la subsistencia de la familia, sin embargo, está lejos de ser un sector profesionalizado y que genere ingresos, el atraso se evidencia en el hecho que el censo agropecuario apenas se está realizando, pues tiene 50 años de desactualización (Mejía Umaña, Fernando. El censo agropecuario comenzó en Risaralda. 5 de Febrero de 2014).

En América latina Brasil es quizá el país que más esfuerzos está dedicando a este tipo de agricultura, no porque haya logrado volver rentable la agricultura familiar, sino porque con inversión, asistencia técnica y el fomento del cooperativismo por parte del Estado, muchas familias han logrado mejorar sus condiciones socioeconómicas llevando sus productos al consumidor final. El Ministerio de Desarrollo Agrario tiene una secretaría especializada en la agricultura familiar cuyos pilares son las asistencia técnica, la protección a la producción y la generación de valor agregado. No en vano el 87% de la provisión de alimentos en Brasil proviene de la agricultura familiar, mientras la media en América latina es de 70%, La medida la afecta Centroamérica donde el promedio es 80% (Observatorio de agricultura familiar. Boletín Julio – Septiembre de 2012). En la mayoría de los casos la agricultura familiar es un medio de subsistencia familiar, pero Brasil ha logrado sacar los productos de las pequeñas fincas al mercado de sus grandes centros urbanos.

Aunque muchos de los problemas del agro en Brasil son similares a los de Colombia en Brasil se han enfocado en atacar 4: “os problemas da agricultura podem ser distribuídos em quatro: a) baixos rendimentos da atividade agrícola; b) variabilidade dos preços e das produções; c) problemas estruturais; e d) dilapidação dos recursos naturais.” (Redín, Ezequiel. 2012. Estrategias de producción en la agricultura familiar, un campo en permanente construcción) el país carioca a logrado avances en medio de la debilidad institucional que le aqueja.

En Colombia varios colectivos y organizaciones no gubernamentales hacen un esfuerzo por mejorar esta práctica y profesionalizar un campo abandonado por el Estado y la sociedad colombiana. El instituto Humbolt, La fundación Gilberto Alzate Avendaño, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, que apropósito nombró el 2014 como el año de la agricultura familiar, entre muchas otras, demandan una política integral para combatir la pobreza en las zonas rurales. La agricultura familiar, como se le conoce, puede ser la respuesta para mejorar las condiciones de las familias campesinas de Colombia y atacar desde lo local un problema institucional, de esta manera no se necesitaría, para comenzar, el aval del gobierno de turno, más sí un liderazgo por parte de cada corregimiento y vereda, donde cada unidad familiar esté dispuesta a colaborar y en conjunto generar poder de negociación que contrarreste los injustos términos de muchos de los comercializadores.

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