2014-03-11 14.19.59

Las subastas ganaderas

A mediados del siglo XX, compradores de ganado se movilizaban a tierras aledañas para negociar y adquirir reses. Igualmente, llegaban a ferias ganaderas, donde los vendedores exponían su ganado y lo vendían al mejor postor. Esto era bastante engorroso porque daba lugar a especulación en precios, a un aumento en los costos de transporte y a pérdidas de tiempo.
En la década de los 80s y 90s, la situación de inseguridad aumentó en el país: robos, extorsiones, secuestros y asesinatos que imposibilitaron a muchos ganaderos visitar otras fincas y comprar ganados. Por ende, en el año 1992, la Federación Antioqueña de Ganaderos – FADEGAN- creó la primera subasta ganadera del país, en Montería, Córdoba. (Emura, 2014) Esto, con el fin de proporcionarles a compradores y vendedores un sitio seguro para comercializar sus ganados y hacer negocios. Este modelo de negocio fue exitoso, lo cual motivó a ganaderos y empresarios del país a crear nuevas subastas a lo largo y ancho de todo el territorio nacional e igualmente, por medios electrónicos.

En la actualidad, las subastas ganaderas hacen de intermediador entre el comprador y el proveedor. La subasta pone las instalaciones, el servicio, el manejo del ganado y la vigilancia; el vendedor lleva sus ganados bovinos (de cualquier tipo) hasta las instalaciones y el comprador puja buscándose llevar el lote a un buen precio, mediante una interacción entre la oferta y la demanda. Por recibir estos servicios, al comprador le es descontada una comisión del valor total pagado por su ganado, comisión que se ubica entre el 1.5% y 5%, dependiendo de la subasta. (Emura, 2014) Al final, el comprador se lleva su ganado, le paga a la subasta y esta última paga al vendedor lo correspondiente.

Este modelo de negocio trae múltiples ventajas para el gremio ganadero del país. Además de generar empleo, reduce los costos de transacción entre los actores involucrados, sin mencionar que afianza los lazos entre estos y les permite hacer contactos para futuros negocios. El negocio se realiza de una manera transparente y segura, y el comprador está seguro que va a recibir su dinero en un plazo determinado, pues es responsabilidad legal de la subasta pagarle. Igualmente, las subastas ganaderas han posibilitado la mejora y tecnificación de hatos, puesto que las ganaderías han incurrido en mejoras sanitarias para poder movilizar sus ganados e inversiones para presentar de una mejor manera su lote y que así pueda ser vendido al mejor postor y al mejor precio. Por último, las subastas ganaderas han servido como referente, puesto que son una fuente fiable de información acerca de cómo están los ganados en el país, la oferta y demanda de distintos tipos y razas y la variación en los precios. (Emura, 2014)

Estos beneficios han hecho que la gente recurra aún más a las subastas ganaderas y las usen como mecanismo de compra y venta de ganado. La expansión ha hecho que empresas como TVGAN Remates y Subastas tengan en su portafolio subastas virtuales (Internet o televisión), en donde el comprador ve el ganado por el medio electrónico y llama para realizar su puja. Así pues, el negocio se vuelve más fácil de realizar porque el comprador no se tiene que movilizar y no incurre en mayores costos, más allá que la comisión.

No se sabe con certeza qué tan exitoso seguirá siendo el modelo virtual. Lo que sí se puede decir es que las subastas ganaderas han servido como una fuente importante de relaciones, contactos, conocimiento, negocios y empleo para los distintos actores del sector ganadero.

Tomás Jaramillo Restrepo
@tomasjaramillor

Referencias

Emura, D. (26 de Agosto de 2014). Gerente Proagán S.A. Las subastas ganaderas en Colombia. Pereira, Risaralda, Colombia.

Compartir:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *