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Razas criollas colombianas

Las razas criollas colombianas comenzaron a instaurarse en el país desde La Colonia, de ganados provenientes de Europa, Estados Unidos e India, constituyéndose y adaptándose a las condiciones propias de la región. Después de largos años de selección se formaron las razas colombianas, entre las que se encuentran el Sanmartinero, el Romosinuano, el Blanco Orejinegro BON, el Chino Santandereano, el Costeño con Cuernos y la raza Velásquez. Unos años más tarde, en 1901, se importó el primer ejemplar Cebú, raza que revolucionó la ganadería nacional, tanto que para el 2007, según Asocebú, el 95% del ganado nacional tenía sangre Cebú. (Sourdis Nájera, 2008) Los ejemplares Cebú absorbieron el hato nacional y gran parte de los ganaderos nacionales creen que esta raza es la que mayores ventajas les ofrecen. A pesar de ser tan importante para nuestro hato ganadero, las razas nacionales no se les ha dado la importancia que debería tener. Aún sin mayor importancia por los ganaderos y algo diezmadas por el Cebú, perduran hasta el día de hoy, comandadas y representadas por Asocriollo.

Las razas criollas de nuestro país están totalmente adaptadas al trópico bajo, son rústicas y tienen altos niveles de fertilidad. Esto les permite tener buenos rendimientos en productividad de carne. Igualmente, son ideales para cruces con otras razas, imprimiendo su rusticidad y adaptabilidad.
Entre estas razas se encuentra el BON, el cual viene del ganado Berrendo Andaluz, que llegó con los conquistadores españoles. Sus principales características fenotípicas son su color blanco y sus orejas y hocico negros. Por su parte, el Chino Santandereano tiene sangres Gallega, Tudanca y Pirenaica, sumado a un mestizaje con el ganado Casanareño. Unos años después, cuando el hato ganadero nacional había aumentado, se formó a raza Velásquez, la cual es un híbrido entre el Romosinuano y el Cebú Rojo, y fue formada en el Magdalena Medio.

El ganado Romosinuano ha sido la única raza colombiana que ha llegado a otros países, pues hoy se encuentra en Estados Unidos, Venezuela, México y Costa Rica. Es una ganado manso, sin cuernos y resistente a las altas temperaturas. Es de las que más se adaptan a los cambios climáticos, tiene altos índices de fertilidad y es gran productora de carne. Poco a poco está ganando adeptos dentro y fuera del país y es normalmente comparada con ganados tan buenos como el Angus.

Vale la pena resaltar la importancia de estas razas para la ganadería nacional. Por su parte, Asocriollo está en búsqueda constante de promover, fomentar y mejorar estas razas para darle mayor rentabilidad al ganadero. Así mismo, se debe trazar un buen mapa de ruta con el fin de mejorar nuestras propias razas para que puedan aumentar la productividad y así mejorar el hato ganadero nacional. Como país no nos podemos quedar mejorando y explotando solamente el Cebú, también es importante volver a nuestras propias razas, pues tienen un potencial para ser optimizado.

Tomás Jaramillo Restrepo
@tomasjaramillor

 

Referencias

Contexto Ganadero. (10 de Septiembre de 2014). Contexto Ganadero. Recuperado el 31 de Octubre de 2014, de Romosinuano, única raza criolla colombiana que ha traspasado fronteras: www.contextoganadero.com

Jaramillo Bernal, A. (Octubre de 2014). Mejoramiento Genético. Manizales, Caldas, Colombia.

Sourdis Nájera, A. (2008). Ganadería en Colombia: Cinco Siglos Construyendo País. Bogotá: Fedegan.

 

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