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Tensiones en las comunidades de África y el programa de ayuda de la organización americana 4-H

En artículos anteriores (Reflexión sobre los transgénicos y Las alternativas de la Agricultura Sostenible) hemos tratado de hacer un bosquejo en el que se dibujen tanto los beneficios como los perjuicios de los alimentos genéticamente modificadas y brindamos una alternativa de cómo en nuestra opinión debe ser utilizada esta tecnología. Una excelente crónica por la periodista norteamericana Kiera Butler en Ghana ilustra las tensiones que esta tecnología trae a los países en desarrollo y la posibilidad de una cuestionable estrategia de Dupont para asegurar la dependencia de los pequeños y medianos agricultores africanos para/con sus productos.

4-H es el programa del Sistema Cooperativo de Extensión de las universidades Land Grant en Estados Unidos para el desarrollo de jóvenes y niños. Las universidades Land Grant, que comienzan a establecerse a mediados del siglo XIX, son algunas de aquellas universidades cuya misión original era enfocarse en la agricultura, las ciencias (duras), las ciencias militares y la ingeniería; en contra posición a las universidades que se enfocaban en el derecho, la filosofía y las artes liberales. Entre las universidades miembros del Land Grant resaltan MIT-Massachusets Institute of Technology, Cornell University, Purdue University, The Pennsylvania State University (Penn State). 4-H es y ha sido un programa muy exitoso en Estados Unidos, hoy en día más de 6 millones de jóvenes norteamericanos son parte de la iniciativa, más que todo a través de asociaciones estudiantiles. Sin embargo, dado el escaso crecimiento en mano de obra que ha tenido la agricultura norteamericana en los últimos 50 años la asociación 4-H ha dejado de crecer en Estados Unidos y por tanto ha empezado a hacer presencia en otros continentes. Actualmente, 4-H está presente por medio de diferentes programas en más de 70 países, programas que en palabras de 4-H “preparan a los jóvenes del mundo para alcanzar las urgentes necesidades globales, incluyendo el hambre, subsistencias sostenibles y seguridad alimentaria.” (4-H, 2014, 2). Estos programas necesitan financiamiento, y ahí es donde las cosas se empiezan a poner turbias, porque algunas de las firmas que financian a 4-H a través de patrocinios son grandes multinacionales relacionadas con la agricultura, como DUPONT.

Las críticas ha estos patrocinios radican en que estas multinacionales productoras de materiales para la producción agrícola (semillas, fertilizantes, pesticidas, herbicidas y equipos) utilizan los programas de 4-H como plataforma para alcanzar mayores ventas. Los jóvenes son expuestos a los productos de estas multinacionales y se les enseña que a través de ellos se puede tener cultivos más productivos y rentables. Por lo tanto, en el futuro estos jóvenes serán clientes de las multinacionales. Una manera en que las grandes compañías de tecnologías agrícolas se benefician del patrocinio a 4-H es mediante la influencia que ejercen los jóvenes en sus padres a quienes aconsejan y les demuestran los beneficios de las tecnologías importadas, de esta manera, ante el asombro de los padres y sus deseos de empezar a producir con estas tecnologías inmediatamente, las multinacionales obtienen beneficios en el corto plazo.

Los padres se ven tentados a involucrar en sus cultivos estos productos, porque por ejemplo en el campo de las semillas, las semillas de DUPONT arrojan un producción mucho más alta que las tradicionales. El lado negativo para los padres es que la producción cae en las siguientes generaciones de la semilla, lo que asegura que cada año, cada cosecha, los agricultores tengan que comprar semillas importadas nuevas, generando una dependencia de semillas. Si a esto se le suma el alto precio de las semillas y la baja resistencia a enfermedades de estas variedades que obliga a comprar herbicidas y fertilizantes occidentales, veremos que a pesar de los incrementos en las cosechas la economía de los campesinos apenas mejoran. Para este momento, ya no sólo hay una dependencia de semillas, ahora hay dependencia de fertilizantes, pesticidas y herbicidas. Al mismo ritmo que suben los ingresos también suben los costos. El pequeño agricultor se volvió dependiente de los productos occidentales sin siquiera mejorar financieramente. Si bien la seguridad alimentaria aumentó porque hay más producción neta, la soberanía alimentaria de los países disminuye porque no pueden producir efectivamente sin los recursos importados.

Con lo anterior, se pretende recordar la importancia de estar siempre atentos y dispuestos a sopesar críticamente cualquier acción que veamos que pueda tener efectos negativos, así sus intenciones sea loables. En las actividades agropecuarias hay que estar especialmente vigilantes, dado el enorme impacto que tiene este sector sobre las vidas de todos y las vidas de la mayoría de pobres del planeta, quienes nunca superaran esa condición si no se está totalmente alerta desde las instituciones públicas, la academia y las empresas privadas en lo referente a todos los efectos de las políticas y las innovaciones en el negocio. Las tensiones entre el sistema de desarrollo occidental y las prácticas de producción tradicionales me hicieron recordar el trabajo de Arturo Escobar, que aprovecho para recomendar en esta ocasión. En sus libros “La Invención del Tercer Mundo” y “El final del Salvaje” las visiones de desarrollo, las diferencias entre seguridad alimentaria y soberanía alimentaria, y el diálogo de saberes entre los conocimientos científicos occidentales y tradicionales cobran una importante dimensión que sirve como trasfondo para entender a cabalidad los problemas a los que se pueden enfrentar los campesinos tradicionales al seguir las innovaciones tecnológicas occidentales.

Felipe Arrazola Martinez
@farrazola


Referencias:

1. 4-H. (2014). About 4-H. Disponible en: http://www.4-h.org/about/

3. APLU – Association of Public and Land-Grant Universities. (2014). APLU Members. Disponible en: http://www.aplu.org/page.aspx?pid=249

4. Butler, K. (2014). How America’s Favorite Baby-Goat Club Is Helping Big Ag Take Over Farming in Africa. En Mother Jones. Disponible en http://www.motherjones.com/environment/2014/11/4h-africa-farming-dupont-hybrid-seeds

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