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¿Cartelización en el arroz?

El arroz siempre ha sido considerado como un alimento indispensable a la hora de comer; su valor nutricional y su alto contenido calórico, hacen que este producto se consuma por millones de colombianos en su diario vivir. Este cereal es el segundo más producido en el mundo, tras el maíz pero el más usado en la alimentación humana.
Este escenario está próximo a cambiar, por lo menos en nuestro país. Según previsiones hechas por dirigentes gremiales, los altos costos excluirán al cereal de las mesas de los colombianos con menos ingresos. Este producto de la canasta familiar tuvo un incremento mayor al 50 % en los últimos meses y todavía no se encuentran los responsables directos. Los productores y el mismo gobierno ponen los ojos en los molineros para poder explicar la escasez y por consiguiente, su elevado precio.
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La última vez que se presenció algo similar fue en el año 2008, cuando el precio de este producto primario y de la canasta familiar logró su máximo histórico llegando cerca de los 160.000 pesos por bulto, es decir, 1.1 millones de pesos por tonelada. En esa época todo era excepcional; las producciones superaban los 160 bultos por hectárea y el precio era inimaginable. Hoy en día las producciones no logran consolidarse pero si hay algo desorbital, es el precio. 190 mil pesos por bulto! Los más felices son los arroceros, los más tristes son el 30 % de los colombianos que están por debajo de la línea de la pobreza. Y no es para menos, al finalizar el 2014, el arroba de arroz estaba en 26.400 pesos y el mes de febrero alcanzó a tocar los 40.000; más del 50 % en tan solo dos meses.
Aurelio Iragorri, aseguró que el aumento ha sido de 32 por ciento. “Pasamos de 2.400 a 3.300 pesos en el mercado y no es por escasez sino por especulación de comerciantes que han acaparado el arroz a final de año, y en las últimas tres semanas le han hecho tres incrementos al consumidor”. Iragorri dice que “Hay una gran cantidad de comercializadores que son los que vienen aprovechándose de una supuesta escasez, que nunca fue cierta”, y por ello solicitó a la SIC hacer un seguimiento al comportamiento de los precios del arroz.
Como es de saber, en el país existen dos marcas líderes de arroz: Diana y Roa. En un principio, se hablaba de una fijación de precios por parte de estas dos firmas, esta supuesta cartelización obligó a la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) a abrir una investigación contra varios molineros. Algunos afirman que todo se debe a la escasez y que es un asunto de mercado, otros mencionan el acaparamiento y unos escépticos de una cartelización.
Hasta el momento no se han obtenido resultados concretos que den pista alguna a lo que está sucediendo. Con todo esto, el gobierno tuvo que tomar la decisión de importar 80.000 toneladas de arroz provenientes de Ecuador. Hasta el momento, con toda la producción de este cereal que ha entrado al país, no se ha presenciado un cambio significativo en el precio. El dólar en 2.500 pesos no ayuda en el tema de la importación y la falta de oferta sigue afectando al consumidor.
Esta novela va para largo, al día de hoy los molineros se escudan afirmando que si existe una escasez y que la entrada de contrabando proveniente de Ecuador y Venezuela agravan el problema. A la fecha no se ve una salida sencilla pero se espera tener un resultado pronto para encontrar los verdaderos responsables. Esperemos que con el arroz no esté pasando lo mismo que con los cuadernos, los pañales y el cemento. Necesitamos más orden y mayor control a la industria para que no sigan abusando de nosotros los consumidores.
Juan Camilo Aldana C
@JuanAldanaC
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