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Slow Food Colombia presenta su informe del Departamento de Guajira

Slow Food y su convivia Colombia junto con el Departamento para la Prosperidad Social (DPS) presenta ante sus miembros Slow Food Bogotá, el trabajo exploración e investigación sobre el Patrimonio Agroalimentario en los Municipios Manaure y Dibulla (Departamento de la Guajira) basado en lo que Slow Food internacional ha denominado como el Arca del Gusto y Baluarte Slow Food sobre el proyecto “Escalamiento vertical en la Guajira: Valorización del Patrimonio Alimentario”.

Entidades gubernamentales y no gubernamentales se unen por el patrimonio agroalimentario colombiano. Como arranque a esta iniciativa, se dio a conocer un trabajo mancomunado entre el Departamento para la prosperidad Social (Dirección de Seguridad Alimentaria), Slow Food Colombia, el Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural (RIMISP), el Programa Mundial de Alimentos y la Fundación Ford entre otras entidades, en la que luchan por la recolección de información a lo que se refiere a Patrimonio Agroalimentario entre biodiversidad alimentaria y prácticas culinarias, medicinales o cotidianas, de varios grupos culturales de varias partes del país.
Agrobiodiversidad lo define Slow Food como: “Los Vegetales y los animales domésticos han tenido origen en algunas zonas de la tierra (las patatas y los tomates de los Andes; las cabras y el trigo de la media luna fértil; las berenjenas y los cerdos de Asia…), han viajado por el mundo y en cada rincón del planeta se han adaptado al clima y a la tierra que han encontrado, cambiando un poco, cruzándose con otras variedades, uniéndose indisolublemente a territorios específicos y a determinadas comunidades, influenciando dieta, tradiciones culinarias, recetas, preparaciones y rituales. De esta forma, en 10.000 años de historia de la agricultura, el saber de los campesinos ha dado vida a millares de variedades de razas, que son la expresión de la diversidad cultural y ecológica de sus territorios, una expresión llamada biodiversidad doméstica o agrobiodiversidad.”[1]
Teniendo en cuenta este concepto; Colombia según el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, dice que es el segundo país más biodiverso por metro cuadrado y por consiguiente, la productos aptos para el consumo humano, llegan a tener una gran variedad. Por ello Slow Food Colombia, toma la iniciativa y decide trabajar con otras organizaciones para hacer un primer inicio en dos municipios pertenecientes al departamento de Guajira y por lo tanto hacen un trabajo junto con las comunidades locales indígenas tanto en Dibulla como en Manaure.
Este trabajo se parte en dos “sub – conceptos” más, que nutren a la agrobiodiversidad. El Arca del Gusto, es un catálogo de productos creado por Slow Food, que pertenecen a la cultura y a las tradiciones de todo el mundo y que están en peligro de desaparición. A bordo del Arca suben especies vegetales y animales, pero también alimentos transformados puesto que junto a la biodiversidad vegetal y animal, desaparecen así mismo quesos, embutidos, panes, dulces; expresiones de saberes campesinos y artesanos no escritos, pero complejos y cargados de prácticas y capacidades transmitidas durante generaciones. El Arca nace para señalar la existencia de estos productos, denunciar el riesgo de su desaparición, invitar a todos a hacer algo por salvaguardarlos: buscarlos, comprarlos, comerlos, describirlos, ayudar a los productores y en algunos casos (cuando los productos son especies silvestres en el peligro de extinción) tutelarlos y favorecer su reproducción.[2] Mientras que los Baluartes Slow Food son proyectos iniciados por Slow Food a partir de 1999, con el fin de ayudar a los productores a salir del aislamiento, superar dificultades y encontrar un mercado distinto, más sensible al valor de sus productos. Condición fundamental para pasar de la labor de catalogación de los productos (Arca del Gusto), a la iniciación de un Baluarte es el conocimiento directo de los productores, el compartir los valores y la filosofía Slow Food y la voluntad de trabajar colectivamente para desarrollar el proyecto. Los Baluartes pueden intervenir para salvaguardar: un producto tradicional en peligro de extinción (un producto del Arca del Gusto), una técnica o practica tradicional en peligro de extinción (pesca, ganadería, transformación y cultivo), un paisaje rural o un ecosistema en peligro.[3]
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Teniendo en cuenta estos dos “sub – conceptos” Hay varios productos en los que se dieron a conocer en aquella reunión:
La Iguaraya – Yosu: Se encuentra en Manaure y hace parte del Arca del Gusto. Es fruto del cardón, planta silvestre de las zonas desérticas de la sabana guajira que está ligada de forma cercana a la cultura Wayúu. Es de color rojizo y está en los cactus del desierto de la zona, se hace jugo o chicha. Se compone de nutrientes como Sodio y Potasio, al igual que buen contenido en Vitamina C y Calcio.
Guamacho – Mokoshira: Se encuentra en Manaure y hace parte del Arca del Gusto. Este es un árbol silvestre que se encuentra en la media y baja Guajira. Su fruto (Mokoshira) es redondo de color verde y sabor dulce, de consistencia pegajosa; es fuente de Vitamina E y minerales como Hierro.
Frijol guajiro – Pitshusha: Se encuentra en Manaure y hace parte del Arca del Gusto. Se cultiva en las Yujas o zonas de cultivo Wayúu, está ligado a procesos cosmogónicos de la cultura local, relacionada a personajes mitológicos sobre el origen de la semilla Juyakai (ser másculino, la lluvia) y Pulowi (seres femeninos, la sequía).Contiene alto contenido proteico, vitamínico y mineral por lo que es básico en su ingesta cotidiana, reforzando o reemplazando la proteína animal.
Harinitas – Saawa: Se encuentra en Manaure y hace parte del Arca del Gusto. Forma Tradicional de consumir leguminosas, es una harina de semillas de maíz, frijol, semillas de Iguaraya, totumo, ahuyama en ciertos casos pescado. Por cuestiones precarias del territorio guajiro, es un buen método de mantener los alimentos en épocas de escases; tiene alto valor nutricional con grandes cargas proteicas y de carbohidratos.
Harina de Trupillo – Aipia: Se encuentra en Manaure y hace parte del Arca del Gusto. Arbol silvestre tradicional del territorio guajiro, se encuentra en el bosque tropical seco y está ligado culturalmente a los Wayúu, es un árbol que produce unas vainas, las cuales sirven de alimento para animales y personas; los ancianos de las comunidades le dan propiedades mágicas, medicinales, longevas y afrodisiacas. La vaina se recolecta cuando está de color amarrillo o naranja y se extrae su semilla color café. Tiene alto contenido en sodio, calcio y hierro, gran fuente de Vitamina C, proteína y fibra. Se hace una harina (Aipia) que sirve como base para varios amasijos como galletas o coladas.
Pichigüel – Parülua: Se encuentra en Manaure y hace parte del Arca del Gusto. Es un cactus que se encuentra en los bosques tropicales secos, cual da un fruto de color rojo – fucsia y las comunidades Wayúu lo recolectan para su consumo que puede ser cocida en agua y puede acompañar carnes. Rico en Vitamina C y Calcio, grandes contenidos en Potasio, Sodio y Fibra. Le otorgan propiedades mágicas, dicen que ahuyenta a las malas energías de la casa y las personas enfermas o camufla a los seres humanos con su fuerte olor para que los malos espíritus no los encuentren, sirve también como componente básico en las limpiezas espirituales.
Otros productos del municipio de Dibulla, dentro del Arca del Gusto están: la Malanga que se hace harina y sancocho, la Yuca y el Bollo de Yuca, El Plátano y sus variedades Hartón y Manzano. En el Baluarte Slow Food, se encuentran preparaciones como Patacones con plátano hartón, Harina de plátano manzano, Arepa de palo, Bolas de cacao para chocolate, Café, Salpicón de pescado, Queso Costeño.
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Como se puede apreciar la variedad de productos que este proyecto dio a conocer es primordial para el Patrimonio en general de la cultura Wayúu y para la gente del departamento de Guajira. Este tan solo es uno de los 32 departamentos que componen el país y un largo y valeroso trabajo es lo que se espera; y gracias al trabajo de campo, buena voluntad de las diversas organizaciones previamente mencionadas y con la guía de Slow Food Colombia, la Agrobiodiversidad Colombiana se dejará ir conociendo y socializando con miras a un apoyo sostenible al campesino, al productor, al portador de tradiciones, de pequeño y mediano tamaño, quienes son en realidad el verdadero motor agroalimentario que empuja y alimenta Colombia.
Francisco A. Jiménez B.
@franjiba
[1] Tomado de la definición de Slow Food.
[2] Tomado de la definición de Slow Food.
[3] Tomado de la definición de Slow Food.
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