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Consolidación de los cultivos de caña de azúcar en el Valle del Cauca

En el Valle del Cauca, ningún otro cultivo a contribuido tantas transformaciones a la cultura y sociedad de esta región como la caña de azúcar. Como bien lo discutimos en el articulo pasado “Orígenes de la Caña de Azúcar en Colombia,” la gramínea fue introducida desde el siglo XVI por Sebastián de Belalcázar y se fue esparciendo por toda la banda izquierda del río Cauca. Desde este momento, varios terratenientes ubicados en esta zona geográfica comenzaron a sembrarla e instaurar los primeros trapiches azucareros en sus tierras. Estas primeras explotaciones del cultivo fueron sumamente limitadas, pues no se contaba con los elementos tecnológicos adecuados para la obtención de las mieles y sus posterior preparación para el consumo y comercialización. Estas producciones que dieron los primeros trapiches del Valle del Cauca, respondieron a las necesidades del momento debido a la demanda que había de las mieles para los trabajadores de las minas de oro que estaban siendo explotadas en Cartago, Anserma y Toro. [1]

Estos trapiches de los que estamos hablando fueron descritos por algunos frailes españoles que visitaron América con el animo de infundir el catolicismo en sus nativos. Entre ellos se encuentra Juan de Santa Gertrudis que en una de sus crónicas describió los trapiches “como el ingenio de moler caña dulce, para hacer azúcar. Son tres palos parados redondos a punta de compás, de vara y media de alto, engarzados uno con otro con sus dientes al modo de rueda de la matraca. El de en medio tiene su espiga, y con ella engarza la hembra de un timón como en una noria. Este tiran caballos o bueyes, y cuanta caña se mete entre los tres, metida por este y sacada por el otro, la estruja de tal suerte que sale hecha una hiesca. El caldo cae abajo en una canal, y va a dar a una poza donde se recoge. De allí los pasan a los fondos de la hornasa, en donde con la candela se cuaja la miel”.[2] Como podemos evidenciar estos primeros trapiches requerían de mano de obra humana y fuerza animal exigente, por lo que la introducción de esclavos en las haciendas vallecaucanas se realizó de manera bastante acelerada. La presencia de la raza negra en el departamento del Valle del Cauca tiene precisamente mucho que ver con la instauración de estos procesos productivos en el departamento, y representa el desarrollo cultural mencionado anteriormente asociado a la caña de azúcar. A medida que avanzaba la época de la Colonia en el Valle del Cauca, se fue modificando el entorno productivo alrededor de la caña de azúcar. Es aquí donde aparecen las grandes haciendas, las cuales se caracterizan por la presencia del dueño en su tierra aumentando de esta manera el control sobre los cultivos y los procesos productivos. Además se empezaron a construir casas para el dueño, su familia y la servidumbre, y sitios de habitación para los esclavos, contiguos a los lugares de trabajo. Cerca de la casa grande se construía también una capilla la cual facilitaba la distribución de las ordenes de trabajo y satisfacía las necesidades religiosas de todos los integrantes de la hacienda.[3] Mientras se consolidaban las haciendas vallecaucanas crecía la producción de la caña de azúcar y sus derivados, lo cual permitió una expansión comercial interesante, tanto así que se hacen exportaciones de azúcar desde épocas tan tempranas como 1589 a lugares como Panamá, Antioquia y Quito. Este fenómeno llevó a un aumento de la rentabilidad de la tierra y a largo plazo a la transformación de estas haciendas en ingenios azucareros bastante productivos. Si sumamos esto a la ampliación de la demanda que se dio a finales del siglo XVII con la llegada de nuevos proyectos mineros en el departamento del Chocó, observamos una necesidad de los subproductos del azúcar como aspadura, alfandoque, alfañique, melcocha, guarapo, aguardiente, miel, azúcar, miel de purga y rallado, dulce que se hacia con cáscara de naranja, limones o sidras.[4]

Finalmente, cabe destacar que no solo los hacendados o campesinos vallecaucanos se beneficiaron de este producto agrícola, el Estado colonial hizo también de este uno de sus más importantes maneras de generar renta por medio de la cobranza del diezmo a la miel y el establecimiento del estanco de aguardiente.[5] Este tipo de negocio se sigue manteniendo incluso hoy, pues podemos evidenciar cómo las licoreras de los departamentos contribuyen a una importante parte del ingreso que estos tienen.
Juan Francisco Cabal
@JuanFCabal
Bibliografía

[1] EL DESARROLLO AGROPECUARIO Y LA CAÑA DE AZÚCAR EN EL VALLE DEL CAUCA.” Valle Del Cauca Procesos Historicos. Valleonline.org, n.d. Web. <http%3A%2F%2Fwww.valleonline.org%2Ftiki-index.php%3Fpage%3DEl%2Bdesarrollo%2Bagropecuario%2By%2Bla%2Bca%C3%B1a%2Bde%2Baz%C3%BAcar%2Ben%2Bel%2BValle%2Bdel%2BCauca>.

[2] Bermúdez Escobar, Isabel Cristina. La caña de azúcar en el Valle del Cauca. Credencial Historia No. 92. En: http://www.banrepcultural.org/revista-18

[3] EL DESARROLLO AGROPECUARIO Y LA CAÑA DE AZÚCAR EN EL VALLE DEL CAUCA.” Valle Del Cauca Procesos Historicos. Valleonline.org, n.d. Web. <http%3A%2F%2Fwww.valleonline.org%2Ftiki-index.php%3Fpage%3DEl%2Bdesarrollo%2Bagropecuario%2By%2Bla%2Bca%C3%B1a%2Bde%2Baz%C3%BAcar%2Ben%2Bel%2BValle%2Bdel%2BCauca>.

[4] Bermúdez Escobar, Isabel Cristina. La caña de azúcar en el Valle del Cauca. Credencial Historia No. 92. En: http://www.banrepcultural.org/revista-18

[5] Ibíd


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