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Primeros procesos de industrialización del sector azucarero en el Valle del Cauca: La Manuelita

Cuando hablamos de los primeros grandes ingenios azucareros que se establecieron en el Valle del Cauca, es imposible dejar afuera a don Santiago Eder y su familia, quienes generación tras generación han trabajado en el desarrollo de una gran organización, que ha traído aportes significativos no solo para el departamento sino para todo el país. Esta historia se remonta al año 1864, cuando Santiago Eder y Pio Rengifo adquirieron en subasta pública, las fincas La Rita y La Manuelita cerca a Palmira, la cuales pertenecían a Jorge Enrique Isaacs, padre del famoso escritor y poeta, que en su obra “La María” supo plasmar el ambiente natural y romántico de esta región.[1]
Luego de poner en funcionamiento el antiguo trapiche y sembrado las suertes de caña que habían recibido al comprar las tierras, empezó el desarrollo y expansión de un ingenio azucarero que ha logrado consolidarse como uno de los más importantes del continente. Fue precisamente Manuelita al mando de Santiago Eder, quien importó las primeras maquinas de vapor, “dando así la base para el suministro de una energía regulable, suficientemente segura y a un ritmo uniforme para mover la maquinaria, además de permitir una regulación de temperaturas indispensables para la transformación de la caña de azúcar.”[2]
Con estos nuevos procesos de producción como es de esperarse, vinieron unos cambios significativos para el sector azucarero, especialmente en el hecho de que debía hacerse una reformulación de la integración campo-fábrica con transformaciones no solo en el cultivo como tal, sino en el transporte después del corte al ingenio. [3]

Este avance tecnológico marcó el futuro de la empresa y de todo el sector azucarero vallecaucano, pues las haciendas y agricultores grandes de la región tuvieron que hacer una inversión importante, dejando a un lado el proceso productivo que dependía de la fuerza animal y trabajo manual pesado para su funcionamiento. Estos obstáculos que enfrentaron Eder y los primeros inversionistas en el sector, tienen que ver no solamente en la inauguración y mantenimiento de formas novedosas en el cultivo de la caña de azúcar y su transformación industrial, sino también un sin número de problemas relacionados con la introducción de una producción capitalista relativamente avanzada en un ambiente social y productivo tradicional.[4]
Recordemos en los últimos artículos escritos sobre el tema, la descripción que se hizo de las primeras haciendas productoras de mieles y azucares, donde la producción no era la más efectiva y dependía como lo mencionamos anteriormente de métodos y técnicas rudimentarias. Si a este hecho le sumamos la grave inestabilidad política en la que se encontraba el país, con recurrentes guerras civiles y odios políticos, las dificultades del transporte y la ausencia de un Estado con autoridad para que se respetara la demarcación y la seguridad de la propiedad de la tierra, nos sorprenderíamos de encontrar un sector que aun lucha por mantenerse a la vanguardia de la industria mundial. Sin embargo, tras una incesante lucha se puso en marcha en 1901, la fábrica de vapor del Ingenio de La Manuelita para la producción de azúcar blanco, granulado y de excelente calidad. La llegada de la maquinaria hasta Palmira se dio luego de un recorrido de 150 kilómetros de junglas, ríos y montañas a lomo de mula desde Buenaventura, además de tres meses en barco desde la fabrica McOrnie Harvey y Co., en Glasgow, Escocia, donde don Santiago había encargado la maquinaria. [5]
Parte del éxito de los Eder e Ingenio Manuelita, fue el excelente manejo político que tuvieron, a esto me refiero a la manera en cómo el grupo familiar debió proteger sus intereses económicos adentrándose a los centros de decisión en el aparato estatal. Lograron establecer de cierta medida una red de influencia bastante importante dentro de la política colombiana, asociándose con personajes políticos de la época como por ejemplo Rafael Reyes, Sergio Arboleda, Rafael Uribe Uribe y Tomás Cipriano de Mosquera.[6] Esto lo lograron gracias a la ausencia de una estructura estatal solida institucionalmente, lo que daba la oportunidad a la clase dominante de impulsar sus intereses económicos. Así los Eder lograron solidificar sus empresas industriales las cuales venían siendo atacadas por ingenios que no habían realizado el paso tecnológico a las maquinas de vapor y la centrifugación del azúcar y las constantes turbulencias sociales y políticas.
Eder RR
Tristemente más de 100 años después, podemos encontrar algunos de los mismos problemas que enfrentó Santiago Eder y la Manuelita en su proceso de expansión. La dificultad del transporte y la debilidad institucional que en ocasiones aqueja a nuestro país, sigue siendo un problema para el desarrollo del agro colombiano. Además podemos encontrar aún intereses individuales que priman sobre el desarrollo integral de la sociedad, en el caso de Manuelita el apoyo del Estado fue primordial para el desarrollo de la organización y por ende de todo el sector azucarero del país. Sin embargo, ya hemos tenido más de un caso de corrupción dentro de nuestra Estado, donde las personas que controlan la toma de decisiones se aprovechan de ello y acaban con nuestros recursos.
Escrito por Juan Francisco Cabal
@JuanFCabal
Bibliografía

[1] Bermúdez Escobar, Isabel Cristina. La caña de azúcar en el Valle del Cauca. Credencial Historia No. 92. En: http://www.banrepcultural.org/revista-18

[2] Collins, Charles D. “N SECTOR DE CLASE SOCIAL: LA BURGUESÍA AZUCARERA EN EL VALLE DEL CAUCA DURANTE LOS AÑOS TREINTA V CUARENTA .” Univalle (n.d.): n. pag. Web.

[3] Ibíd

[4] Ibíd

[5] “Azúcar Manuelita, La Pionera.” – Dinero.com. N.p., n.d. Web. <http://www.dinero.com/edicion-impresa/especial-comercial/articulo/azucar-manuelita-pionera/24922>.

[6] Collins, Charles D. “N SECTOR DE CLASE SOCIAL: LA BURGUESÍA AZUCARERA EN EL VALLE DEL CAUCA DURANTE LOS AÑOS TREINTA V CUARENTA .” Univalle (n.d.): n. pag. Web.

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