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Cría de Ganado Bravo

“El arte de los toros no es solo torearlos en la plaza sino antes, el de criarlos en el campo” Antonio Caballero 
“Los enemigos de la tauromaquia se equivocan creyendo que la fiesta de los toros es puro ejercicio de maldad en la que unas masas irracionales vuelcan un odio atávico contra la bestia. En verdad, detrás de la fiesta hay todo un culto amoroso y delicado en el que el toro es el rey”.
Mario Vargas Llosa 
Un ganadero de bravo deposita en su ganadería y en el toro trabajo, sentimiento, pasión, ilusiones y esperanzas, junto a una importante inversión en tierra, infraestructura, genética, alimentación y cuidados fitosanitarios. Su crianza representa retos y complejidades superiores al del ganado manso, debido al manejo dificultoso de este tipo de reses resultando en un sacrificio importante para el ganadero, que a diferencia de los demás siente una gratificación especial al ver sus toros pisar un ruedo. Como amante de los toros, de su fiesta y del toreo creo que es importante dedicar este pequeño espacio a aquellas personas del campo que se dedican a cuidar y criar al rey de la fiesta, al que aficionados, toreros y ganaderos respetan y aman profundamente. Y es que si de animalismo o amor por los animales vamos hablar, deberían preguntarle a un ganadero de bravo por su ganadería o a un torero  por lo que siente cuando se pone frente a un toro, o incluso preguntarle a un mayoral por su caballo.
Mayorales

La existencia del toro de lidia depende directamente de la intervención del hombre ya que es producto de años de perfeccionamiento en investigación y selección genética, convirtiendo a este animal en una especia única e inimitable en el mundo. Por otro lado, no cabe la menor duda que el ganado bravo es, de entre todos los bovinos, el que goza de mejor calidad de vida en el campo, hasta el punto que debería considerarse ejemplar para el resto de criadores. Son muy pocas o mejor dicho ninguna, las especies criadas por el hombre que viven en completa libertad y en su propio ecosistema como el toro bravo y por lo menos yo, preferiría esta calidad de vida a aquella que se les da a pollos, cerdos o vacas que consumimos los humanos.  Entiendo perfectamente que como taurinos representamos una minoría, que pocas personas entienden el rito, emoción y estética que vemos dentro de una corrida de toros, pero quiero manifestar, que el toro propicia la expresión artística, plástica y emocional necesaria para este evidente hecho cultural. Este se ve plasmado en expresiones musicales, pinturas, literatura, poesía y arquitectura, incluso en la forma como hablamos, pues hay conocidos refranes y palabras taurinas que utilizamos a diario.

Ahora bien, adentrándonos un poco más a la cría del ganado bravo como tal, vamos a describir de manera general como se compone la ganadería y las actividades y procesos tradicionales dentro de ella. Una ganadería dispone principalmente de vacas vientres, quienes son la base para sostener la bravura dentro de la ganadería en el largo plazo, además de sementales, quienes son los machos aprobados por los ganaderos en las tientas o aquellos toros que por su bravura excepcional fueron indultados en la plaza. Por otro lado existen los cabestros que son bueyes o cabezas de ganado manso, las cuales ayudan a manejar y mover el ganado en el campo. Así como las reses, el capital humano es indispensable para el buen funcionamiento de una ganadería y es aquí donde aparece una de las figuras más importantes dentro de la cabaña brava, el mayoral. Este personaje es la mano derecha del ganadero y quien conoce mejor que nadie los secretos y por menores de la ganadería, a tal punto que puede describir la personalidad[1]  y comportamiento de todos los toros de la camada. A lo largo de la historia de la tauromaquia los mayorales son pieza clave en la formación y consolidación de las más prestigiosas e importantes hierros ganaderos, llevan consigo una habilidad especial con su trato al ganado, algo así como un sexto sentido, una intuición que procede de la observación y del trabajo diario. Por algo dicen que los mayorales son los que más saben de toros después de las vacas, por eso se toman su profesión con un amor envidiable.

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Aparte del mayoral, dentro de toda ganadería existe un conocedor, persona que conoce la genealogía de sus reses a la perfección. La mayoría de las veces son técnicos agropecuarios o veterinarios que saben sobre genética y consanguinidad, uno de los mayores peligros dentro de estas ganaderías. Ellos junto a los mayorales y al ganadero hacen la selección de las vacas y los sementales del que se construirán las camadas dentro de las ganaderías. Para ello es de vital importancia la tienta, espacio donde se pone a prueba la casta y bravura de las reses, principalmente de las vacas ya que los machos si van a ser lidiados en la plaza no pueden ser toreados con anterioridad. Estas se realizan en la plaza de tientas, la cual es una pequeña plaza de toros dentro de las ganaderías especial para este tipo de labores, donde los ganaderos junto a su equipo toman apuntes del comportamiento y calidad de las reses. A ellas se invita también toreros, novilleros o jóvenes que tengan la ilusión de convertirse en toreros.

Finalmente quiero destacar la importancia del toro de lidia como guardián de espacios ecológicos únicos. En países como España, Francia, Portugal, Méjico, Colombia, Perú y Venezuela, son criados estos animales que pastan en paisajes y ecosistemas donde viven aves, insectos y otras especies que encuentran un refugio dentro de estos espacios. 

taurino
Juan Francisco Cabal G.
@Jfcabal
 

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