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¿Es posible una actividad agrícola sin intermediarios?

Desde la comodidad de la ciudad solemos opinar sobre la situación de pobreza económica en el que viven muchos campesinos colombianos. A dicha situación le buscamos explicaciones entre las que se destacan la falta de competitividad y productividad de nuestro campesinado. Sin embargo, también es común oír que el problema de la pobreza de los campesinos se debe a los intermediarios quienes de acuerdo a esta visión compran barato en el campo y venden caro en las ciudades quedándose con el margen de los productos que con esfuerzo cultivan los campesinos. Como respuesta a esta problemática han surgido ideas emprendedoras que parecieran encontrar soluciones viables a este fenómeno en la cadena productiva de los alimentos. En este artículo analizaré críticamente dos propuestas innovadoras que tratan de eliminar a los intermediarios del sector agrícola.

En primer lugar, la naciente empresa Agruppa presenta un modelo de negocio en el que la propuesta de valor es acercar a los tenderos de las ciudades con los productores del campo. Para esto la empresa reúne el pedido de varios tenderos, los consolida y compra como un solo comprador directamente a los campesinos, con la ventaja y el poder de negociación que da el volumen. Esto le permite a la empresa pagarle un valor más alto a los campesinos al que pueden conseguir mediante la intermediación normal, pues para Agruppa es sumamente importante la responsabilidad social, pero afianza la dependencia de un grupo de campesinos a una sola empresa. Igualmente esta propuesta de valor simplifica la labor de los tenderos pues les evita levantarse en la madrugada a ir a las centrales de abasto ya que Agruppa les lleva el producto directamente a sus tiendas.

El modelo que trata de desarrollar Agruppa parece innovador pero sacrifica las vidas de los intermediarios bajo una mirada en la que el trabajo que debe ser remunerado es solamente el del campesino y el tendero. El transportista, y los comerciantes minoritas y mayoristas son invisibilizados, como si ellos tampoco tuvieran familias por las quienes velar y realizar una labor poco significativa. Es menester recordar que una papa cultivada no sólo le da de comer a aquel que la produce, sino también al comerciante en la plaza de mercado local, al transportista, al comerciante en la plaza de mercado de las grandes ciudades, al jornalero que carga y descarga, al trasportista dentro de la ciudad, al tendero y al responsable de compras en las grandes superficies. Igualmente, cada una de estas etapas genera valor para el consumidor final y asegura la disponibilidad inmediata del producto.

Por otro lado, una propuesta de valor como la de Agruppa no deja claro cómo el modelo puede ser más eficiente para la sociedad, por el momento es sólo otra opción, que sustituye al intermediario, pero que no mejora la posición de negociación de campesinos o de tenderos. El campesino o el tendero se ve en la necesidad de negociar con Agruppa los precios de compra y venta. Es la empresa la que en últimas y a pesar de sus buenas intenciones tiene decisión final sobre los precios. Esta situación lleva a preguntarse, ¿no es acaso Aggruppa simplemente otro intermediario más?

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Desde otro aproximación se encuentra la página web Comproagro. Esta página web fue creada por campesinos de Toca, Boyacá, en ella los campesinos ofertan los productos de los que tienen disponibilidad y escogen el precio por el que los van a vender. Luego los compradores en la ciudad acceden a la plataforma y eligen cuál de los productos compraran al precio que pidieron los campesinos. A continuación la organización Comproagro se encarga de hacer el envío del producto. Es para destacar que esta plataforma web sí mejora la posición de negociación de los campesinos, pues son ellos quienes ponen los precios en las ofertas. Pero lo que hace es que el excedente que antes se iba a algunos intermediarios ahora se vaya al campesino productor gracias a la plataforma web, pero no es un excedente superior o un mayor valor agregado. Al contrario, la plataforma tiene un efecto negativo sobre el valor que reciben los clientes pues al restringir la disponibilidad inmediata del producto y hacer que el consumidor tenga que esperar varios días para recibir el producto perecedero que ha comprado se evapora una parte del valor que la cadena convencional le ofrece al consumidor.

Estas iniciáticas no consideran como actividad importante la del intermediario y olvidan el riesgo que este afronta al comprar y transportar las mercancías. Olvidan el valor agregado que es la disponibilidad inmediata para los clientes que ofrece la cadena con intermediarios y olvidan el costo de este valor representado en costos de exhibición y almacenamiento. Sin embargo considero que son aproximaciones en el camino correcto a construir una cadena alimenticia más eficiente en el sentido que se vuelven sistemas alternativos (competencia) al sistema tradicional de intermediarios.

 

Para revisar los modelos de negocio de Agruppa y Comproagro pueden revisar los siguientes enlaces:

Felipe Arrázola

@farrazola

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