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GMO: Ni siquiera son sostenibles

El debate sobre si los GMO (Organismos genéticamente modificados, por sus siglas en inglés) son buenos o malos se puede analizar desde varios frentes y diferentes criterios. En este artículo se argumentará porqué el uso de semillas genéticamente modificadas no es sostenible. Para ello se utilizarán datos tanto de Colombia como de otro países.

Para las Naciones Unidas, el desarrollo sostenible es aquel desarrollo que satisface las necesidades de generaciones actuales sin comprometer las habilidades de futuras generaciones para satisfacer las suyas (Drexhage & Murphy, 2012). Esta sostenibilidad se base en 3 pilares fundamentales: desarrollo económico, equidad social y protección ambiental. Partiendo de esta definición, a continuación se mostrará cómo las prácticas y las políticas alrededor de la producción y consumo de los GMO no son sostenibles.

La gran promesa de la biotecnología en alimentos es poder suplir la creciente demanda de comida en el mundo y atender la urgencia de hambre que viven ciertas regiones a través de procesos de producción más eficientes (Ackerman). Por ejemplo, la científica Florence Wambugu, quién trabaja para Monsanto, le dijo a New Scientist que los alimentos GM podrían prácticamente acabar con la pobreza de África (Gmwatch, 2009). Ella también apareció en medios reconocidos como CNN y The New York Times, donde ganó popularidad y seguidores. Incluso la revista Forbes sacó un artículo halagándola, diciendo que ella ofrece esperanza a través de un tipo de papa dulce que ella modificó genéticamente. No obstante, después de 3 años de pruebas, en el 2004 silenciosamente salió un artículo en Kenya´s Daily Nation reportando que ese intento por crear una papa dulce modificada resistente a los virus había fracasado (Gmwatch, 2009). De hecho, el reporte indica que durante las pruebas, los cultivos que no eran transgénicos obtuvieron mejores resultados (Gmwatch, 2009). Este es tan solo uno de los casos que desmiente los súper poderes agrícolas de los GMO y demuestra que las poderosas empresas de GMO utilizan los medio de comunicación a su conveniencia.

Por otro lado,  hay académicos que presentan una seria preocupación en cuanto a los efectos ambientales, que al final también afectan a los seres humanos. El principal argumento es que no se pueden predecir las consecuencias de los GMO ecológicamente ni la dirección de su evolución en el largo plazo (Garcia & Altieri, 2005). Algunas de las inquietudes son la resistencia que desarrollen los insectos, la formación de nuevos virus,  el impacto de toxinas entre las cadenas alimenticias y en los suelos que, finalmente, perturbarían los ciclos de los nutrientes (Garcia & Altieri, 2005) y podrían afectar la fertilidad de los suelos.  Incluso, ya hay estudios que demuestran que las toxinas Bt de los GMO permanecen en los suelos hasta 234 días (Garcia & Altieri, 2005), lo que se traduce en mayores costos para el productor: tratamientos para recuperar los nutrientes de la tierra y costos de oportunidad al tener terrenos ineficientes que requieren de un largo tiempo de descanso.

Ahora bien, con respecto a Colombia hay un documental llamado ‘970’, realizado por Victoria Solano, sobre las consecuencias del Tratado de Libre Comercio con Estado Unidos para los arroceros colombianos. Es un caso que ejemplifica la insostenibilidad social y económica que generan los GMO dentro del país, debido a políticas intransigentes que sólo benefician a las poderosas multinacionales. El desequilibrio comienza con la Resolución 970 de ICA, la cual prohíbe a los campesinos almacenar las semillas de sus propias cosechas para siembras futuras, permitiendo únicamente la compra de semillas certificadas, es decir de semillas GM (Castro, 2015). Esta Ley va en contra de técnicas ancestrales que han utilizado los campesinos en sus prácticas agrícolas  (Solano, 2013), acabando con años de selección manual que garantizaba una adaptabilidad natural de las semillas después de cuidadosos procesos. El gobierno Estadounidense, antes de firmar el acuerdo comercial, exigió que no se pudiera reutilizar, comercializar o regalar el producto final, buscando proteger los derechos de autor de las empresas americanas productoras de semillas GM (Solano, 2013).

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URL documental 970 : https://www.youtube.com/watch?v=kZWAqS-El_g

Esto significa que los campesinos deben comprar semilla nueva cada vez que quieran sembrar, lo cual les implica altos costos de producción, imposibilidad de ser competentes frente a multinacionales que lideran los mercados mundiales y eventualmente, los saca del mercado. Colombia es un país en desarrollo, que no tiene infraestructura, ni tecnología, ni campesinos con acceso a créditos bancarios que les permita competir, luego es evidente que si no reciben un apoyo del gobierno, van a desaparecer. Lo más preocupante es que el 60% de la población colombiana son pequeños y medianos campesinos (Solano, 2013), por lo tanto es un sector de la economía que si no se protege, se convertirá en desempleo y más pobreza.

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Pero más allá de la parte política, suponiendo que el gobierno le brindara algún subsidio o ayuda al sector para que fuese competitivo, los GMO no son de buena calidad, por consiguiente tampoco serían sostenibles a mediano y largo plazo. En varias entrevistas del documental, los campesinos cuentan que las semillas GM “no son reales”, “son desmejoradas”, “son malas para las plagas” y que por eso a las 3 cosechas, las empresas “sacan una variedad nueva” y más productos químicos, que la misma empresa de GMO vende, para proteger a las semillas pero que igual no funcionan (Solano, 2013). En otras palabras, ellos relatan cómo las semillas certificadas y los químicos se volvieron una especie de monopolio,  que no ofrece calidad ni precios para que los campesinos puedan obtener buenos márgenes. Sencillamente dicen que “el agricultor es el que sale perdiendo siempre” (Solano, 2013).

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En conclusión,  los GMO no satisfacen necesidades de las generaciones actuales; su producción podría afectar negativamente generaciones futuras debido a su impacto ecológico y ambiental; no generan progreso económico ni social, sino que al contrario le genera dependencias a los pequeños productores de alimentos (Greenpeace, 2015), les disminuye sus ingresos y hasta los deja desempleados.

Escrito por Laura Restrepo

Bibliografía

Ackerman, J. (s.f.). National Geographic. Recuperado el 25 de 08 de 2016, de http://environment.nationalgeographic.com/environment/global-warming/food-how-altered/

Castro, J. D. (24 de 10 de 2015). El campesino. Recuperado el 25 de 08 de 2016, de http://elcampesino.co/en-colombia-existe-una-ley-que-prohibe-a-los-campesinos-almacenar-sus-semillas-para-darle-prioridad-a-multinacionales/

Drexhage, J., & Murphy, D. (2012). United Nations. Recuperado el 25 de 08 de 2016, de http://www.un.org/wcm/webdav/site/climatechange/shared/gsp/docs/GSP1-6_Background%20on%20Sustainable%20Devt.pdf

Garcia, M. A., & Altieri, M. A. (2005). Transgenic Crops: Implications for Biodiversity and Sustainable Agriculture. Bulletin of Science, Technology & Society , 25 (4), 335-353.

Gmwatch. (09 de 06 de 2009). gmwatch. Recuperado el 25 de 08 de 2016, de http://www.gmwatch.org/millions-served-the-gm-sweet-potato#3

Greenpeace. (11 de 2015). Recuperado el 25 de 08 de 2016, de http://www.greenpeace.org/international/Global/international/publications/agriculture/2015/Twenty%20Years%20of%20Failure.pdf

Solano, V. (Dirección). (2013). 970 [Película]. Colombia.

https://www.youtube.com/watch?v=kZWAqS-El_g

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