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El dragón y el jaguar

China ha ido desplazando a Estados Unidos en Latinoamérica como el  socio comercial más importante. Su apetito insaciable de materias primas lo ha vuelto un socio comercial importante en toda América Latina. Basta mirar los préstamos, inversiones y alianzas en todo el vecindario. Lo curioso de todo esto es que en Colombia esto aún no ocurre. Mientras en Costa Rica el gobierno está aliado con China para construir refinerías, acá esas tales alianzas, no existen.  Eso quedó en palabras y acá China brilla por ausencia. Ya que los productos de mayor exportación en Colombia son materias primas, exportar a China ayudará al agro colombiano. Prueba de esto es que en Brasil en los años 80 se hizo un emprendimiento con China para crear satélites donde el 70% del capital fue chino y hoy día empresas brasileras como Embraer son las líderes latinoamericanas en la industria aeroespacial. No seamos ausentes en la globalización del dragón y mostremos lo que tenemos que ofrecer.

El desequilibrio empezó la década pasada con gobiernos socialistas. Caso notorio fue el de Venezuela en la década de los 2000 donde además de apoyar gobiernos del mismo corte a lo largo del continente, se alió con Rusia para la compra de equipos militares e Irán vía la cooperación nuclear. La diversificación de las alianzas internacionales ha hecho que el rol de Estados Unidos haya empezado a decrecer en el siglo XXI y por esto hay nuevas fuerzas a lo largo del continente buscando otro tipo de integración global.

La punta de lanza ha sido la relación comercial entre China y Latinoamérica. En los años 2000, China era el destino de sólo el 2% de las exportaciones latinoamericanas, para el 2010 fue del 39% y el porcentaje sigue aumentando. La diferencia entre el escenario actual y el de la década de los 2000 es que muchos de los gobiernos socialistas han ido moderándose o han perdido el  poder. Bajo la administración Obama, no ha habido una política diplomática clara en Latinoamérica, lo que ha hecho que aunque hayan desaparecido los vínculos ideológicos, quede una fuerte relación comercial. Situación similar ocurrió en África donde China ha estado invirtiendo fuertemente en comercio y ahora es el principal socio de ese Continente. Allí no hubo influencia de dictadorzuelos anti imperialistas que compartían un modelo en común, sino más bien han sido gobiernos pequeños que tienen una economía de mercado. El resultado de esta relación ha sido el desarrollo de la infraestructura  africana y un crecimiento alto del PIB.

En Colombia las alianzas con China son prácticamente inexistentes. Cabe recordar las declaraciones de Juan Manuel Santos donde hablaba de producir 2 millones de barriles de petróleo diarios con capital chino, un TLC con este país o la construcción de un canal seco en el Chocó entre el Caribe y el Pacífico, los cuales hoy son proyectos de realismo mágico. ¿Será que de haberse concretado estas iniciativas la economía estaría un una situación mucho más favorable? Si se mira lo que está ocurriendo en Nicaragua donde los chinos están construyendo un canal interoceánico, habrá que preocuparse por la inacción para construir un canal seco. Seguramente hubiera sido favorable ver en Colombia inversiones concretas en muchos sectores de la economía lo cual hubiera ayudado a aumentar el PIB potencial. Sólo por poner un ejemplo, un canal seco y una producción de dos millones de barriles de petróleo habrían mejorado el panorama macroeconómico para estos años tan complicados.

El gobierno debería cumplir activamente su papel de integrar la economía colombiana a nivel global. Actualmente China es el segundo socio comercial de Colombia con un intercambio de 13,500 millones de dólares. De haber hecho alianzas como Perú y Chile con el cobre, Ecuador con el petróleo o Brasil con industrias avanzadas este número seguramente sería mucho más alto.  Sólo teniendo en cuenta la meta del gobierno de producir dos millones de barriles de petróleo diarios a un precio de 45 dólares el barril, el total de exportaciones a China habría sido de 29,900 millones de dólares, lo cual lo hubiera hecho el principal socio comercial de Colombia, superando por 300 millones a Estados Unidos.

El rol del gobierno debería haber sido el de propiciar acuerdos que promovieran mejoras en la infraestructura y así integrar el mercado colombiano en el exterior. Para evitar el error histórico de América Latina y tener una dependencia enorme de las materias primas, diversificar la canasta exportadora y crear alianzas como la que hizo Brasil en los 80 para generar competitividad de otros sectores, se han debido incrementar las inversiones  chinas y así beneficiarse de esta alianza.

Para finalizar cabe anotar que no es demasiado tarde para buscar alianzas con China y que se deben hacer en varios ámbitos para evitar caer en dependencias de unos productos. Si naciones como Ecuador o Costa Rica han mejorado su infraestructura gracias a China, esto, entonces, es posible. A esto hay que sumarle que el país tiene una canasta exportadora atractiva para ese mercado y que desarrollarla puede traer beneficios para el país. Si a esto se le suma que al menos en África esta fórmula ha traído éxito, hay muchas oportunidades  que la inversión extranjera directa de China nos ayude a desarrollar sectores secundarios y terciarios de la economía.

Escrito por Julián Escobar

Bibliografía

The Economist. Agosto 13 2009. The Dragon in the backyard. Recurso electrónico. Extraído de http://www.economist.com/node/14209932

Revista Forbes. Paul Coyer. 31 de Enero de 2016. Undermining America While Wahington Sleeps: China In Latin America. Recurso en línea. Consultado en http://www.forbes.com/sites/paulcoyer/2016/01/31/undermining-america-while-washington-sleeps-china-in-latin-america/#16aa7c016694

El Tiempo. Edulfo Peña. ‘Producción petrolera subirá a 2 millones de barriles’: Santos. Recurso electrónico. Extraído de http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-5413833

Bloomberg

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