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Ginna’s Orchard: La cosecha

24 de octubre de 2016:

La semana pasada hice un video explicando cómo se recolectan las hortalizas que ya están listas para ser cosechadas, este video lo pueden ver en el siguiente link: https://www.youtube.com/watch?v=4KOZ10wrdcQ

En ese video muestro cómo se deben cosechar las espinacas, la rugula y la zanahoria, además les muestro el proceso de blanqueamiento de la lechuga escarola y también les habló del estiércol de vaca que hemos secado para abonar el suelo. En el diario de hoy les cuento acerca de mi experiencia de cosechar, además de la forma en que guardamos las hortalizas para que no perdieran su contextura antes de ser cocinadas o usadas en la comida y les relato  los almuerzos que hicimos con las hortalizas que recolectamos.

Esta fue la primera vez que coseché en la huerta y en general en mi vida. Al investigar acerca de la colecta de los frutos vi que hay varias formas de cosechar, se puede hacer de forma manual o con tijeras de jardinería. Decidí que lo haría de forma manual ya que me parece mejor tener contacto con la naturaleza, sin embargo, sentí que cosechar era hacerle daño a las plantas porque debía arrancarles las hojas y los tallos eran duros y gruesos. Vale la pena aclarar que no todos los tallos son tan gruesos al momento de hacer la cosecha, pero como yo dejé crecer muchísimo las plantas, las hojas estaban pegadas al tallo principal de la planta con ramas gruesas. Me dediqué, entonces, a cortar todas las hojas que estaban grandes y listas para ser usadas en la alimentación de mi familia. Corté aproximadamente 50 hojas de rugula y 50 hojas de espinaca, teniendo cuidado de no cortar las hojas pequeñas que aun estaban naciendo, para que en un mes vuelva a tener cosecha de estas hortalizas.

Las siguientes imágenes son de la huerta en el momento en que iba a cosechar específicamente la rugula, la espinaca y el cilantro:

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Como les conté anteriormente, en la huerta tuve un problema de gusanos que se estaban comiendo las hojas de las plantas, en especial de la espinaca y la rugula, es por esto que en el momento de cosechar las hojas, cuando estas estaban deterioradas por los gusanos tuve que tirarlas, pero fueron muy pocas hojas las que deseché. Además, por recomendación de mi abuela, tuve que verificar el color de las hojas de las hortalizas para saber si estaban sanas y con los suficientes nutrientes para ser consumidas por humanos. En la siguiente imagen se explica cómo dependiendo del color y forma de las hojas se verifica si estas son sanas o no.

Imagen 1

Después de hacer una revisión a todas las hojas cosechadas llegué a la conclusión de que eran aptas para el consumo humano y estaban completamente sanas. En las siguientes imágenes se puede apreciar la cosecha:

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Tan sólo 10 minutos de cortadas las hojas de la espinaca y la rugula comienzan a perder su textura se  arrugan y a deshidratan. Yo no sabía esto antes, y por ende, al principio no le presté atención a este fenómeno, sin embargo, a las 3 horas de haber cosechado las hojas estas ya estaban completamente deshidratadas, habían cambiado de color a un verde más oscuro con partes negras, y se habían vuelto muy suaves y pegajosas. Me sorprendí de esto, razón por la cual comencé a investigar y aprendí que este tipo de hortalizas se deshidratan muy rápido y para conservarse frescas hay que realizar varios trucos.

El primer truco que hace mi abuela para conservar las hortalizas es lavarlas con agua potable y con hielo, ya que de esta manera absorben mucha más humedad y vuelven a recuperar su contextura firme.

El segundo truco lo encontré investigando por internet y dice que todo este tipo de hortalizas se deben almacenar en la nevera o el lugar fresco en un recipiente con una toalla o pañuelo mojado para que las hojas nunca pierdan su humedad.

Y por último, el tercer truco me lo explicó una amiga que es vegana y acostumbra a guardar muchos vegetales en su nevera. Ella me dijo que era bueno congelar las hojas de espinaca y rugula para que no pierdan su textura. Para congelar estas hojas se humedecen primero y después se ponen dentro de una bolsa que se pueda sellar al vacio. Al estar humedecidas las hojas, en el refrigerador se congelan y se pueden mantener hasta por un par de semanas. Cada una de las hortalizas se debe almacenar de diferentes maneras para que se conserven frescos y sanos por más días.

A continuación les muestro los platos que cocinamos con las verduras tomadas de la huerta. En la primera foto tenemos tacos mexicanos con rugula de nuestra huerta y en la segunda foto tenemos la gallina de un delicioso sancocho, sazonado con el cilantro de nuestra huerta.

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En el próximo diario les mostraré más platos que cociné esta semana con las verduras de la huerta, y espero que también tengamos cosecha de nuevas hortalizas. Adicionalmente, les haré una tabla especificando los métodos de almacenamiento de cada una de las cosechas para que se mantengan frescas y sanas para su consumo en alimentos cocinados y crudos.

Escrito por Ginna Gómez

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