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Domingo pecando, lunes pagando

Llegó el domingo, en lo personal el mejor día de la semana. Como siempre me levanté tipo 11:30 con esa extraña sensación en el estómago que no se define si tiene poca hambre de desayuno o mucha hambre de almuerzo. Decidí aguantarme el hambre con la firme intención de pecar comiendo mucho un poco más tarde. Como vivo solo, me encaminé en la búsqueda de compañeros de cerdeada dominguera, con la grata sorpresa de que dos amigos estaban disponibles a dicho plan.

Uno de ellos me había comentado anteriormente de un sitio por la primero de mayo en el cual vendían la mejor fritanga de Bogotá, y como soy bastante curioso por este tipo de sitios y más aún de conocer un poco más de Bogotá, le propuse que fuéramos allá. A lo cual me respondió, – ¡Uy! ¿Seguro? – con una mirada que tengo que confesar, me dio un poco de temor.

Al llegar en el carro al lugar, a eso de las 3 pm, lo primero que nos encontramos es una fila de carros de aproximadamente una cuadra para parquear en el parqueadero de al lado del restaurante. Como el hambre ya se tomaba mi ser, preferí ir a buscar parqueadero en otra parte, lo cual fue bastante fácil.

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Que sorpresa me lleve al llegar al lugar, había una fila que se tomaba el andén en por lo menos 10 metros. La casa donde está situado el negocio es una casa tradicional y bastante grande de color amarillo con un gran letrero rojo en la mitad que dice, “restaurante piqueteadero, Don Jorge” y la cara de su fundador.

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Hicimos fila durante aproximadamente de 10 a 15 minutos, antes de llegar a la vitrina del palacio de la grasa. Ver tantas carnes de tantos colores me hizo sentir un poco confuso. De lo poco que identificaba era el chicharrón totiado, costillas (creo que eran de cerdo) de un color rojo bastante fuerte, bastantes gallinas criollas de color amarillo intenso, rellenas (o morcillas) de un tamaño que no conocía, pescuezo y longaniza. La dinámica de orden es pedir y después pagar. Como no se podía demostrar la inexperiencia, primero observamos con atención cómo pedía la gente para luego copiarnos. La gente pedía de a “porción” de lo que quisiera y el que servía a su vez ponía los productos y los porcionaba en una canasta con dos grandes papeles que no permitía que la grasa traspasara; “porción” es un decir porque esa unidad de medida parecía más familiar que individual.

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Llego el momento de ordenar y por no desentonar empezamos a pedir comida como si un hubiese un mañana: dos porciones de rellena, porción de papa criolla, porción de maduro, porción de yuca frita, dos porciones de longaniza y porción de gallina (rabadilla con huevera y dos contra muslos). El señor nos observó a los tres con cara de “pobres chinos” y nos preguntó que si era todo, a lo cual acentuamos con la cabeza. Supongo que por buenos clientes nos encimo dos papas rellenas y dos porciones de guacamole. En el momento de pagar fueron 80 mil, lo cual en ese momento me pareció caro. Cogimos la canasta que pesaba por lo menos 3 kilos (de los cuales nos comimos por mucho la mitad) y fuimos a buscar mesa. El lugar estaba tan lleno que hasta llegar al tercer piso no encontramos mesa. Hay una mesera por piso que te proporciona platos y vende las bebidas, el tamaño de la gaseosa es de tres litros.

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A modo de resumen, la comida tiene buen sabor, personalmente lo que más me gusto fue la longaniza y la papa rellena; lo que menos la rellena, me quedo con la morcilla paisa pequeña y crocante. En cuanto a salubridad, la calificación es baja, le daría un 5/10, dentro de lo organizados que son los piqueteaderos, este es un punto alto. En cuanto al precio, a pesar de que me pareció caro en un principio, tengo que aceptar que con la cantidad de comida que pedimos fácilmente hubiera podido comer una familia de 5 integrantes; sale entre 15 y 18 mil pesos por persona, le doy un 4/10. Finalmente, de esta experiencia aprendí que mi estómago es intolerante a altas cantidades de grasa y que tengo que medir mis impulsos a la hora de pedir comida con hambre; la experiencia me gustó, pero creo que no volveré en un buen tiempo a Piqueteadero Don Jorge.

PD: Información Don Jorge,

Este restaurante fue fundado hace 40 años por Don Jorge y su madre. En la actualidad lo administra uno de los hijos de Don Jorge. Este restaurante puede recibir un domingo alrededor de 2.000 personas, las cuales llenas los cinco espacios.

Escrito por Jorge Sintura

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