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Nada y nada, crece y crece pescecito

Si bien en mi artículo pasado hablé acerca de la pesca en Colombia, ahora me enfocaré en la acuicultura, es decir, el cultivo de peces en granjas mediante el uso de distintos métodos de agrupamiento como estanques o jaulones. Como abrebocas, debo mencionar que, al contrario de la pesca, la acuicultura es una actividad que últimamente ha tenido una gran acogida en el país y ha tenido un crecimiento considerable durante los últimos años, brindando oportunidades de emprendimiento y combatiendo la pobreza en algunas regiones del país.

Tal como la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (Aunap) lo afirma:

El país cuenta con un importante potencial para el desarrollo de la acuicultura que se sustenta en una gran riqueza hídrica tanto continental como marina, un clima adecuado para el cultivo de especies tanto tropicales como subtropicales y una amplia gama de organismos acuáticos con aptitud para la domesticación. Aun cuando la actividad acuícola ha crecido en forma acelerada en las últimas décadas, el desarrollo y consolidación del sector ha sido lento y parcial en relación a su potencial y comparado con otros sectores agropecuarios. Su participación en la generación de riqueza es muy baja y el aporte a la satisfacción de las necesidades alimentarias de los consumidores colombianos en general y de los pobladores rurales y urbanos más pobres, en particular, no es muy significativo.  (2014)

Históricamente, las especies con las que la acuicultura colombiana se ha desarrollado son pocas. Tenemos el camarón marino, las tilapias, la trucha arcoíris, la cachama blanca y la cachama negra, siendo las tilapias aquellas que componen en su mayor parte la producción acuícola.

Existen gobernaciones que han fomentado estas prácticas. Como ejemplo, tenemos la Gobernación del Huila, que para 2015 ha destinado una cantidad importante de recursos, cerca de 10.000 millones de pesos (COP). Sin embargo, el crecimiento del sector no se da manera uniforme, pues es necesario distinguir entre la conformación de, relativamente, grandes empresas y pequeños emprendimientos acuicultores, donde los primeros poseen “organizaciones sólidas y respaldo económico orientad a la exportación”, y donde los segundos se caracterizan por contar “con recursos muy limitados que impiden su autosostenibilidad, que incluyen productores aislados geográficamente, cuya ubicación les impide organizarse y aprovechar los beneficios de la asociatividad”.

En términos generales, durante los últimos veinte años, Colombia ha aumentado significativamente su producción acuícola y es posible notar una tendencia interesante. El uso de técnicas acuícolas tiene mayor acogida en agua dulce que en agua marina, lo que se traduce en un aumento de la proporción de producción piscícola sobre la marícola.

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Ahora bien, finalizado 2015, Colombia logró consolidarse como el segundo mayor exportador de trucha y tilapia con destino a los Estados Unidos, donde a través de los años es posible ver un incremento en diferentes indicadores como valor en dólares además de la cantidad en libras y toneladas. El siguiente gráfico hace referencia a la tilapia específicamente:

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Sumado a lo anterior, el Ministro de agricultura, Aurelio Iragorri, afirmó que la producción certificada de estas especies también tuvo incrementos significativos, lo que se tradujo en un aumento de las ganancias para los productores, donde se percibió una crecida de $34,000 USD a $44,000 USD. Pero debemos preguntarnos lo siguiente, ¿no sería valioso exportar hacía otros países con una alta demanda potencial? y así lograr diversificar un poco ese riesgo y esa dependencia que tiene el país respecto a dolár que resulta beneficiosa para los exportadores, pero que tiene del cuello a muchos colombianos. Pues bien, Procolombia identifica cuatro países, que dadas sus condiciones económicas y las tendencias de consumo que manifesta la población, resultan ser altamente atractivos. Estos países son Alemania, China, Rusia y Japón. Tengamos en cuenta que el Banco Mundial ve con muy buenos ojos la práctica de la acuicultura, pues estas son sus proyecciones para 2030:

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Escrito por Juan Felipe Arango

Bibliografía:

AUNAP. (2013). Diagnóstico del estado de la Acuicultura en Colombia. Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca, Bogotá. Recuperado el 22 de Marzo de 2017, de http://aunap.gov.co/wp-content/uploads/2016/04/25-Diagn%C3%B3stico-del-estado-de-la-acuicultura-en-Colombia.pdf

AUNAP. (2014). Plan Nacional para el Desarrollo de la Acuicultura Sostenible en Colombia. Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca, Bogotá. Recuperado el 22 de Marzo de 2017, de http://aunap.gov.co/wp-content/uploads/2016/04/Plan-Nacional-para-el-Desarrollo-de-la-Acuicultura-Sostenible-Colombia.pdf

La Opinión. (23 de Febrero de 2016). Colombia, segundo exportador de pescado a Estados Unidos. La Opinión. Recuperado el 22 de Marzo de 2017, de http://www.laopinion.com.co/economia/colombia-segundo-exportador-de-pescado-estados-unidos-107373#ATHS

Manrique Horta, F. M. (10 de Marzo de 2015). Piscicultura del Huila, un negocio líquido. DIario del Huila. Recuperado el 22 de Marzo de 2017, de http://diariodelhuila.com/economia/piscicultura-del-huila-un-negocioliquido-cdgint20150310075700139

Minagricultura. (23 de Febrero de 2016). Minagricultura. Recuperado el 22 de Marzo de 2017, de https://www.minagricultura.gov.co/noticias/Paginas/colombia-se-afianza-como-exportador-de-trucha-y-tilapia.aspx

Procolombia. (s.f.). Oportunidades de Negocio en el Sector Acuícola y Pesquero. Colombia. Recuperado el 22 de Marzo de 2017, de http://www.colombiatrade.com.co/oportunidades/sectores/sector-agroindustria/acuicola-y-pesquero

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