Fuente: Ok diario

Conciencia para el camarón

Si usted es un amante voraz de la comida de mar, le recomiendo leer este artículo. Actualmente, nos encontramos en el periodo de veda del camarón del Pacifico colombiano, el cual durará hasta el 15 de marzo del mismo año. Sin embargo, existe un desconocimiento de este evento anual el cual es de suma importancia tanto para el consumidor como para los pescadores. A continuación, le contaremos qué ocurre esta iniciativa, por qué es necesaria y por qué le deberá importar a usted.

Ahora bien, ¿qué es una veda? Esta se entiende como un periodo por el cual se prohíbe la captura, comercialización, procesamiento, y transportación de un recurso natural, con el fin de asegurar la reproducción y subsistencia de este. A través de diferentes estudios, se identifica cuáles periodos son los óptimos para imponer esta medida, además de determinar la longevidad adecuada.

En Colombia se lleva practicando la veda del camarón desde 1988, donde se implemento parcialmente en el Golfo de Tortuga del Pacífico. Posteriormente, debido a su éxito, esta medida extendió su cobertura a través de todo el litoral comprendiendo los departamentos del Valle del Cauca, Chocó, Cauca y Nariño. Además, la iniciativa se ha multiplicado para proteger otras especies del país tales como el atún, el bagre rayado del Magdalena y el pirarucú del Amazonas, entre otros.

En el caso del camarón blanco del Pacífico, su periodo de reproducción va desde el inicio de diciembre hasta finales de marzo. Sin embargo, la veda actual abarca desde el 15 de enero hasta el 15 de marzo con el fin de mitigar los riesgos económicos generados para los pescadores y comercializadores del producto, ya que los estudios técnicos han determinado que este es el periodo que demuestra los mayores índices de reproducción y reclutamiento de la especie.[1]

Fuente: Dreamstime.com

Fuente: Dreamstime.com

El inicio de la veda del camarón comenzó como consecuencia a una evidente sobreexplotación de la especie durante las décadas del 50 al 80 debido a múltiples factores. Por un lado, no existía reglamentación estricta sobre el tipo de mallas utilizadas para esta actividad, los tamaños de captura mínimos, y las zonas de pesca permitidas. Como consecuencia, surgió el uso de mayas irreglamentarias como el riflillo, la changa y la malla electrónica, cuyo ojo (orificio en las mallas) es muy pequeño, atrapando todos los tamaños de camarón. También, se comenzó a practicar la pesca en los esteros, lugar donde el camarón se aparea y lleva a cabo su fase inicial de vida. Además, a partir del 2004, los pescadores dejaron de comprar los crustáceos por talla y se comenzaron a comercializar el camarón revuelto. Por parte del consumidor, debido al desconocimiento del problema, continuó una demanda por este producto sin importar su tamaño y origen.

En vista de lo anterior, es evidente que hubo un abuso del recurso, sin embargo, ¿por qué le debería importar? Ahora bien, respetando la veda surgen múltiples beneficios. Por un lado, los pescadores obtendrán un mejor producto, ya que este alcanzará un mejor tamaño y por lo tanto se venderá a un mayor precio. En cuanto a los consumidores, estos obtendrán un producto de mejor tamaño y asegurarán el sustento de miles de familias de las costas colombianas. Por último, el ecosistema recibe un descanso, lo cual permitirá que el camarón logre la madurez sexual, reproduciéndose y asegurando la sostenibilidad del recurso. Adicionalmente, se evita la captura incidental de múltiples especies como tiburones, sierra, pargo o bagre por un tiempo considerable.

Cada actor juega un papel fundamental en el éxito de la veda. Si los consumidores somos conscientes de la regulación y acatamos su norma, le daremos incentivos a los comercializadores y pescadores a actuar de la misma manera. Los vendedores podrán abastecerse con anterioridad, asegurándose que su producto quede registrado y vendido antes del inicio de la veda. Por otro lado, los consumidores debemos abstenernos de consumir camarón del Pacífico durante estas fechas, y buscar alternativas como camarón del atlántico, importado de otros países o provenientes de cultivos. Para asegurarse de lo anterior, usted debe exigir a su distribuidor el certificado de origen. Recuerde que, al hacerlo, usted no solo está comiéndose un camarón más grande sino está protegiendo el medio ambiente, además de asegurar el sustento de miles de familias y sus generaciones futuras. Por eso debe haber conciencia para el camarón.

Escrito por Federico Esguerra
28 de febrero de 2018

[1] El reclutamiento se refiere al momento cuando los camarones logran alcanzar una talla juvenil (tamaño reglamentario), además de que comienzan a emigrar de los esteros a los caladeros de pesca.

Fuente: AUNAP

Fuente: AUNAP

Bibliografía

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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