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¡Alerta mundial por ataque de tiburones!

Desde la década de los cincuentas, Hollywood ha sido un excelente canal para infundir miedo sobre los tiburones. Tras el estreno de Jaws en 1975, los bañistas costeros alrededor del mundo temen ser atacados por este asesino insaciable. Sin embargo, desde un punto de vista estadístico, este miedo en cierta manera es irracional. No obstante, los tiburones sí presentan un peligro inminente, pero de diferente naturaleza.

Antes que nada, debemos aclarar por qué no debemos preocuparnos (excesivamente) por un ataque de tiburón cuando visitemos el mar. Primero, existen aproximadamente 465 especies conocidas de tiburones que varían en tamaño y dieta, alimentándose de pescado, crustáceos, moluscos, plancton, krill[1] o algunos mamíferos marinos; los humanos no somos parte de su menú natural. Adicionalmente, la probabilidad de ser atacado y asesinado por estos animales durante su vida es una en 3,748,067.[2] Es más, la probabilidad de muerte a causa de accidentes relacionados con máquinas dispensadoras, cocos, corchos de champañas, bañeras e incluso camas, son mayores.[3] En conclusión, el peligro que presentan los tiburones no se basa en que estos se alimenten de nosotros, sino por el contrario, que nosotros nos alimentemos con su carne.

Fuente: https://www.keeblecare.co.uk/wp-content/uploads/2014/04/Deadliest-Animals.jpg

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Según plantea el documental Racing for Extinciton, la pesca de tiburón se debe a la demanda por sopa de su aleta, un plato típico tradicional chino que ha ganado  popularidad a nivel mundial. A pesar de poseer poco sabor y tener un nivel nutricional bajo, la demanda por este plato se basa en que se considera un manjar, ya que se asocia la riqueza con su consumo además de aumentar la virilidad según la medicina tradicional china. Debido a los elevados precios que se pagan por este plato, a pesar de las regulaciones implementadas, la industria de aletas de tiburón es de una escala monumental, actuando de manera similar al narcotráfico.

En Colombia, existe una tendencia por el consumo de animales exóticos incluyendo tortuga, iguana, babilla, armadillo y tiburón. Es común que en la costa pacífica se sirva sudado de tollo, nombre de diversas especies de tiburón, a precios de alrededor de $15 mil pesos. Sin embargo, la sobreexplotación ha llevado a clasificar como amenazadas a algunas especies como nodriza, zorro, martillo, punta blanca oceánica y aletinegro. Estos generalmente se comercializan en Latinoamérica como cazón, palo rosado, pescado blanco, palombo, y bolillo, entre otros.

No obstante, se ha demostrado que consumir carne de tiburón posee un riesgo significante para la salud ya que  altos niveles de metales pesados tóxicos para el ser humano, especialmente el mercurio.[4] Debido a su posición superior en la cadena trófica, estas toxinas se van acumulando a través del ciclo de vida del animal.

Por otro lado, el Food and Drug Administration de los Estados Unidos, recomienda un consumo mínimo de este producto y aconseja que no sea consumido por mujeres embarazadas o niños, debido a que contiene otros agentes tóxicos como el arsénico, la urea y el plomo. Su presencia puede resultar en complicaciones de salud como la perdida de coordinación, la ceguera, y hasta incluso la muerte.

Fuente: https://www.flickr.com/people/15423306@N00

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Más aún, el exceso de demanda por este producto, además de las capturas accidentales, ha llevado a la sobreexplotación de este animal, junto a la práctica (inhumana) utilizada para su captura conocidas como aleteo.[5] Se estima que la captura de tiburones anual a nivel mundial se encuentra entre 100 y 273 millones de ejemplares.[6] El problema de su desaparición masiva radica en su posición en la cadena trófica como depredadores  tope. Estos son esenciales para el control de poblaciones y la existencia de ecosistemas marinos saludables. En su ausencia, se puede esperar una catástrofe ecosistémica que implicaría repercusiones en otras poblaciones de pescado con valor comercial.

No obstante, múltiples campañas en busca de la reducción de le demanda de productos silvestres han logrado disminuir el consumo de la aleta de tiburón. Según WildAid, la demanda por este plato en China ha reducido entre un 50-70% en los últimos años.

Métdo de pesca de tiburón conocido como el aleteo. Fuente: https://www.bite-back.com/get-involved/ban-shark-fin-soup/

Método de pesca de tiburón conocido como el aleteo.
Fuente: https://www.bite-back.com/get-involved/ban-shark-fin-soup/

La importancia de este caso no se enfoca en únicamente proteger una especie específica por su legado natural o su rol imprescindible en los ecosistemas. Traigo este caso a colusión debido a que es un excelente ejemplo para demostrar la ignorancia del consumidor. Las implicaciones negativas que genera esta industria son monumentales. Sin embargo, al igual que el narcotráfico, siempre que exista una demanda existirá una oferta sin importar las regulaciones implementadas. De igual manera, mucha de esta demanda se debe al desconocimiento. Por eso, para concluir, lo invito a usted lector a indagar qué está comiendo, ya sea por proteger a una especie, por promover la sostenibilidad del medio ambiente, pero más importante aún, hágalo por su salud.

Escrito por Federico Esguerra
12 de marzo de 2018

[1] El plancton se entiende como el conjunto de organismos microscópicos, mientras que el krill son un orden de crustáceos pequeños, los cuales habitan las aguas saladas a nivel global. La importancia de estos recae en que forman parte de los eslabones de mayor importancia de la cadena trófica, alimentando a múltiples organismos, y por lo tanto, manteniendo en pie el ecosistema marino.

[2] Estadísticas proporcionadas por el Inernational Wildlife Museum, una organización dedicada a promover el conocimiento y la apreciación de la diversidad animal a nivel mundial. Fue fundada en 1988 y se encuentra situado en Tucson, Arizona.

[3] Las probabilidades exactas pueden ser cuestionables debido a los métodos de medición, sin embargo, la siguientes publicaciones tituladas 5 Things More Likely to Kill You Than a Shark Attack, y 25 Shocking Things More Likely to Kill You Than A Shark, exponen estadísticas concretas demostrando estos peligros junto a sus fuentes. Referirse a la bibliografía para los enlaces.

[4] Un estudio del 2014 publicado en Science of the Toral Environment, analizó los niveles de mercurio monometílico[1] en 50 aletas de tiburón, provenientes de 13 especies diferentes, adicionalmente de 50 muestras de sopa de aleta de tiburón de varios restaurantes en EE. UU. Los resultados demostraron una alta concentración de este tóxico metal, estimando un excedente del 17% recomendado por la Agencia de Protección Ambiental de EE. UU.

[5] El aleteo es un método de pesca de tiburón donde se despoja de sus aletas y luego es devuelto vivo al mar. Este, incapaz de nadar, muere lentamente ahogado.

[6] Estas estimaciones se encuentran publicadas en un blog de National Geographic basadas en los datos de investigadores de la Universidad de Dalhousie en Canada. Adicionalmente, el Instituto de Oceanografía Scripps en California, estimó una disminución del 90% de las poblaciones de tiburones a nivel mundial.

Bibliografía

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