Imagen 1

Cultivos hidropónicos, de la tierra al cielo

En el corazón del municipio de Cajicá se encuentra ubicado un pequeño terreno que se transformó de una casa de campo familiar a un espacio en el cual se desarrollan cultivos hidropónicos de lechugas, hortalizas y vegetales. Su propietario, Daniel Gustavo Canasteros, es un joven agricultor quien decidió emprender en un negocio que le permitiera revolucionar la producción de alimentos mediante el mejoramiento de las técnicas de obtención de los mismos y de sus impactos ambientales y económicos.

Daniel Gustavo, quien tan solo tiene 30 años, nos cuenta que empezó su idea de negocio de alimentos orgánicos realizando la siembra de los productos en tierra, como es acostumbrado por los campesinos de la región, sin embargo, la estabilidad del negocio no fue la esperada ya que los precios de venta variaban de manera significativa en el mercado, lo que implicó en algunas ocasiones pérdidas imposibles de soportar.

Esta situación llevó a Daniel Gustavo a buscar nuevas opciones que le permitieran obtener una mayor rentabilidad y optimización de su negocio, fue entonces cuando conoció la técnica de los cultivos hidropónicos, la cual cautivó todo su interés. “Conocí esta técnica por medio de unos amigos que me presentaron a los  dueños de unos cultivos hidropónicos en Tabio Cundinamarca”, nos relata este hombre, mientras recorremos su predio, señalando que a estas personas les debe mucho porque ellos le enseñaron todo lo relacionado con esta modalidad de cultivos, lo cual fue un proceso de aprendizaje arduo y complicado, ya que era completamente diferente al método al que venía acostumbrado a realizar.

Fuente propia

Este hombre lleno de vitalidad y cordialidad, nos relata que vio en los cultivos hidropónicos una solución eficaz y atractiva para su negocio, pues estos permiten obtener ingresos con una rentabilidad y estabilidad, toda vez que los precios de la lechuga hidropónica no varían de manera significativa gracias a que sus clientes ven en ellos productos de buena calidad, presentación y no están dispuestos a cambiar esto por otras lechugas de bajo precio y que no cuenten con estas características. Otra ventaja de los cultivos hidropónicos es que se puede estandarizar la producción y predecir con más facilidad la cantidad de productos que se van a obtener.

Entrando en el desarrollo actual del negocio, tenemos que Daniel Gustavo maneja las dos modalidades de cultivos mencionadas previamente, la primera es técnica de cultivos hidropónicos, que es utilizada para la siembra de lechuga verde crespa, considerada como su producto estelar y más vendido. El segundo método es el cultivo tradicional en tierra, que es implementado para la siembra otros tipos de lechuga, como morada lisa y romana, y de otros vegetales como arveja, cilantro y papa.

Como se dijo antes, su especialidad es la producción de lechuga hidropónica la cual lleva  realizando hace aproximadamente 2 años y frente a la cual manifiesta su total satisfacción, resaltando que este tipo de cultivos tiene ventajas sanitarias por no tener contacto directo con el suelo, lo que minimiza el riesgo de contaminación con gérmenes o animales, como gusanos, caracoles o diversos tipos de insectos. Además, cuando se tiene la cosecha se empaca de una manera especial que permite el almacenamiento de una cantidad que ayuda a alargar su vida útil. Según nos explica Daniel Gustavo estos dos factores, manejo sanitario y empaque, inciden positivamente en la duración  del producto, el cual se puede mantener fresco por un periodo aproximado de ocho días en refrigeración.

También, nos cuenta Daniel Gustavo que sus lechugas hidropónicas son diferentes a las que generalmente se venden en los supermercados, destacando que sus productos cuentan con estándares de calidad y nutrición difíciles de superar por las características anteriormente descritas, haciendo una invitación al consumo de los mismos, garantizando que esto mejora los hábitos de alimentación y calidad de vida de sus consumidores.

Fuente propia. Lechugas de 6 - 7 semanas, listas para la venta.

Fuente propia. Lechugas de 6 – 7 semanas, listas para la venta.

El tipo de lechuga que más se produce en los cultivos hidropónicos de Daniel Gustavo es la verde crespa, frente a la cual vamos a realizar una explicación detallada de su proceso de producción. En primer lugar, se cuenta con las plántulas, que son lechugas pequeñas que llevan aproximadamente un mes de germinación a las cuales se les realiza un proceso desinfección, las mismas son sembradas en camas especiales que han recibido un lavado especial para evitar la aparición de gérmenes. El proceso de crecimiento es de aproximadamente 6 a 7 semanas, dependiendo del clima.

En los invernaderos, llamados bancos coloquialmente, se encuentran ubicadas varias camas que se componen por 12 tubos en los cuales descansan las lechugas. Las camas deben estar elevadas a un metro del suelo y estar conectadas a un sistema de riego, pues necesitan que el agua circule para que no se caliente, distribuya los nutrientes y se mantengan oxigenadas.

Imagen 4

Entre los insumos más comunes podemos encontrar Nitrato, calcios, fósforos, estos se deben mezclar con agua en un tanque para posteriormente ser suministrado a las lechugas por medio del sistema de riego.

Daniel Gustavo actualmente cuenta con 62 camas, de las cuales obtiene una totalidad de aproximadamente 400 lechugas por cama, cuyo costo de producción es COP 300 a COP 350 por lechuga, teniendo en cuenta que se necesitan insumos como nitrato, calcios, fósforos, que se deben mezclar con agua en un tanque para posteriormente ser suministrado a las lechugas por medio del sistema de riego.

Finalizado el proceso de producción explicado previamente, se tiene que el precio de venta por unidad de lechuga a los intermediarios; personas quienes compran las verduras a los agricultores para posteriormente venderla en los supermercado. Se les da un precio   de COP 650. Estos a su vez venden el producto en supermercados por un precio de COP 1.000 y el producto es vendido en los establecimientos a los consumidores finales por un precio aproximado de COP 1600.  Por lo que podemos observar que existen muchos intermediario entre el agricultor y el consumidor final, quienes se quedan con la mayoría del valor del producto.

Dentro de las metas a corto plazo de este agricultor está la venta directa a supermercados, la cual tiene proyectada para realizar dentro de los próximos dos meses, lo que permitirá la obtención de mayores utilidades para el cultivo y el ahorro en los costos de intermediación en la distribución, es decir, que existe una ganancia para el negocio y para los clientes finales.

Igualmente, nos informa que se encuentra adelantando el proceso de certificación de Buenas Prácticas Agrícolas (BPA), lo que le permitirá posicionar su producto en el mercado por los estándares de calidad y responsabilidad con el medio ambiente.

Escrito por: Carlos Rincón.

Compartir:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *