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El Huila, más allá del café y las achiras

Estrecho del Magdalena. San Agustín, Huila. Foto de autoría propia.

Por: Luis Felipe Arias Rojas[1]

El departamento del Huila, ubicado al sur del país, es ampliamente conocido por su vocación agropecuaria. Se ha consolidado como líder nacional en diferentes productos agrícolas como el café, granadilla y arroz. Adicionalmente, el departamento se destaca en el sector de la Piscicultura, en el que es líder en exportaciones de pescado fresco a EE. UU.  Finalmente, tiene productos gastronómicos propios de la región con amplia demanda como son sus achiras[2] y quesos. Sin embargo, más allá de enfocarse este artículo sobre el sector agropecuario, tengo el propósito de contarles sobre una actividad complementaria que viene creciendo y tiene el potencial de ser uno de los motores más importantes de la economía en los próximos años: el ecoturismo.

Crecí toda mi niñez en el departamento del Huila y debo con tristeza reconocer que durante todos esos años nunca conocí a profundidad la riqueza natural de esta región del país. Temo que hay algo en nuestra idiosincrasia que nos hace pensar que unas buenas vacaciones son aquellas que pasamos en algún sitio lejos de nuestro lugar de residencia y mejor aún si son en el extranjero.

Tuvo que pasar más de una década para darme cuenta de todo lo que me había perdido. Creo que esta es la razón principal que me ha motivado a escribir este artículo. Son muchos los huilenses y colombianos que también desconocen el potencial turístico del departamento, así como también el de muchas otras regiones del país.

En el mes de enero de este año realicé un viaje por el sur del Huila. Un viaje que puede enmarcase dentro de lo denominado ecoturismo. El ecoturismo es una modalidad del turismo de naturaleza conocido también como turismo natural. Estos tienen como objetivo principal realizar actividades recreativas en contacto con la naturaleza y las comunidades que habitan en sus alrededores. (ProColombia, 2019). Según The International Ecotourism Society (TIES), se trata de un “viaje responsable a áreas naturales, conservando el medio ambiente y mejorando el bienestar de la población local”.

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Trazado del recorrido a través de Google Maps

El trazado del viaje estaba determinado por la ruta Neiva – San Agustín, de modo que dicha carretera nos iba marcando las paradas en los diferentes atractivos naturales de este departamento. Lo interesante de estos destinos es como pueden mezclarse perfectamente con proyectos agrícolas. Resultaba muy común, en los desvíos que tomamos, encontrar cultivos de café, cacao, cholupa y achiras. Adicionalmente existía oferta de productos naturales propios de la región como Sasha Inchi. De modo que el ecoturismo es una actividad complementaria y ahora una fuente importante de ingresos para estas poblaciones que históricamente han vivido de la agricultura.

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Mercado local de productos naturales en San José de Isnos, Huila. Foto de autoría propia.

La primera parada fue el municipio de Paicol. Este se encuentra ubicado a 2 horas aproximadamente desde la ciudad de Neiva. Su principal destino turístico es la quebrada La Motilona y un complejo de cuevas denominado la caja de agua. Estas eran actividades desarrolladas por empresas turísticas debidamente acreditadas y cuyo valor no sobrepasaba los $25.000 pesos por actividad.

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Cascada la serpiente. Paicol, Huila. Foto de autoría propia.

Grupos de extranjeros visitan estos lugares a diario y se maravillan con la belleza natural de estos ecosistemas. Si bien se encuentran relativamente cerca al área poblada de Paicol, sorprende la limpieza del agua y lo preservado que se encuentran estos lugares. Los guías turísticos han sido capacitados para transmitirle a los visitantes la importancia de la preservación de estos espacios, así como también del manejo de residuos. ¡Todo aquello que entre con ustedes debe salir con ustedes! Afirmaba el guía. Otro aspecto que debo resaltar es la labor que la empresa Hocol[3] S.A ha realizado en la zona. Fue el mismo guía quien me comentó que esta empresa ha apoyado con capital a la comunidad para que esta pueda desarrollar y potenciar el turismo del municipio.

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Caja de agua. Paicol, Huila. Foto de autoría propia.

El recorrido continuó al día siguiente con la visita al municipio de San José de Isnos. Este se encuentra ubicado a 20 minutos de San Agustín. Un clima templado de 18 grados en promedio hace que las actividades como el senderismo sean placenteras. El principal atractivo turístico es el Salto del Mortiño, una cascada situada en las gargantas del río Magdalena en el parque nacional natural Puracé. También sobresalen las actividades de aventura como torrentismo, tirolesa y descensos de río (rafting). Dichas actividades tienen un valor promedio de $30.000 pesos cada una. Todo lo anterior en el municipio conocido por ser la capital panelera del Huila.

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Salto del Mortiño. San José de Isnos, Huila. Foto de autoría propia.

Finalmente, el ultima día del viaje tuvo lugar en el municipio de San Agustín. Este es ampliamente conocido por ser a joya arqueológica de Colombia. En sus inmediaciones se encuentra ubicado el parque Arqueológico de San Agustín, uno de los más importantes espacios arqueológicos de Sur América y fue declarado por la UNESCO como patrimonio histórico y cultural de la humanidad en 1995. Allí encontraran uno de los yacimientos indígenas más antiguos, grandes e importantes del mundo con estatuas gigantes halladas a lo largo de esta región. Todo lo anterior con las vistas más increíbles del sistema montañoso característico de la región y una gran biodiversidad de fauna y flora de un bosque que recubre todo el parque.

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Esculturas ubicadas en el Parque Arqueológico de San Agustín. Foto de autoría propia.

Ya de regreso a Neiva, hacía falta una última parada; el Mirador La Mano del Gigante. Un destino ubicado en lo más alto de la montaña, rodeado por platanales y cafetales, con la represa del quimbo y las montañas de fondo. Una vista que resume toda la belleza natural que ofrece esa tierra bonita ubicada al sur del cerro del Pacandé, tal como cantaban Rodrigo Silva y Álvaro Villalba.

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Mirador La Mano del Gigante. Gigante, Huila. Foto de autoría propia.

El mensaje es claro. El ecoturismo debe ser una de las apuestas de la economía del país. Una actividad que potencia los agronegocios, da a conocer cultivos con denominación de origen, permite contar las historias detrás de los productos, acerca al extranjero a una experiencia genuina de la vida en Colombia y lo mejor de todo, es que trae prosperidad para aquellas poblaciones que históricamente han sido víctimas de la violencia de este país.

Sin embargo, debo hacer una salvedad. El gobierno nacional y regional en muchas ocasionas brilla por su ausencia. El deterioro de la vía principal es inadmisible. Hace falta mucha inversión en vías terciarias e infraestructura que permita realmente conectar esta región del país y así aprovechar todo su potencial turístico.

[1] Estudiante de Derecho y administración de la Universidad de los Andes.

[2] Son un bizcocho elaborado de almidón de achira, el cual se sustrae de la planta de achira, cuyo origen es sudamericano.

[3] Una empresa de Exploración y Producción de Hidrocarburos

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