El campo en Colombia: ¿Nos falta orden o nos falta pasión?

Por: Santiago Carrascal, estudiante de Administración de Empresas de la Universidad de Los Andes, integrante de ANEIA 2022.

 

Colombia tiene un área de 114 millones de hectáreas, las cuales son atravesadas por docenas de ríos y en donde encontramos más de 10 biomas asociados a los múltiples climas que hay en el territorio. Siendo así, es fácil reconocer que Colombia es un país con una diversidad de tierras muy alta, pues contiene más de once tipos de suelos como las planicies arcillosas del Caribe y el Vichada, o los terrenos pantanosos de Santander y Boyacá. Con esto en mente, podemos comprender que el uso de la tierra en nuestro país puede llegar a ser muy amplio, ya que su variedad nos permite desarrollar un sinfín de actividades agrícolas y pecuarias con beneficios colectivos enormes. No obstante, por la complejidad que existe en la ruralidad, hay múltiples desafíos que enfrentamos los colombianos para poder aprovechar al máximo estas características que favorecieron nuestra región: la informalidad, la falta de gestión y la ineficiencia en el uso de la tierra, son problemáticas constantes que frenan el crecimiento de la agroindustria.

Para empezar, y en términos de la ineficiencia en el uso de las tierras, encontramos que hay una subutilización del suelo en Colombia. Actualmente, se han destinado cerca de 37 millones de hectáreas para la ganadería y agricultura las cuales solo se usan eficientemente 5,3 millones y 5 millones respectivamente (UPRA 2022) lo que nos muestra un claro ejemplo de la inoperancia a la hora de explotar las tierras colombianas. Sin embargo, no todo es malo, pues frente a esta problemática ya hay respuesta del gobierno al crear entidades impulsoras del agro que buscan mejorar la eficiencia en el manejo de la tierra. Es por esto que, al hablar sobre el uso de la tierra en Colombia, especialmente en términos agropecuarios, es fundamental mencionar la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (UPRA), la cual tiene como objetivo estructurar los lineamientos del uso de las tierras con fines agropecuarios y establecer las estrategias que permitan desarrollar una explotación eficiente y sostenible del suelo. No obstante, para mejorar la eficiencia en el uso del suelo, además de tener un ente impulsador como la UPRA, también es necesario promover nuevas técnicas, tecnologías y herramientas, pues el poco uso de estas también afecta la eficiencia en el campo al limitar la productividad de algunos sectores agrícolas.

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Minagricultura.gov.co

Por otra parte, encontramos que la UPRA también busca soluciones respecto a la falta de administración que caracteriza los negocios agrícolas, pues otra de sus tareas es planear y proyectar las cadenas de producción de dichos negocios en conjunto con campesinos y productores regionales, fortaleciendo así la tan carente gestión que hay en el campo. No obstante, para resarcir la falta de dirección y planeación que hay en este tipo de negocios se necesita más que un ente gubernamental, pues el verdadero problema de gestión surge a partir del poco interés que tienen los nuevos profesionales en el agro y del fenómeno de la migración rural-urbana. Según el DANE, el desempleo ha afectado notablemente el sector rural, ya que después del comercio, el sector agropecuario fue el que más desempleo tuvo en la pandemia. Muchos trabajadores agrícolas han migrado a la urbe en búsqueda de mejores oportunidades llevando a que la calidad y cantidad del capital humano disponible para el campo disminuya, lo que sin duda genera que la tecnificación de esta industria sea mucho más lenta en comparación con otras.

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Foto: SemanaRural

Además, otra gran problemática que existe en el campo es la informalidad. Como lo menciona la UPRA, la falta de formalidad en la tenencia de las tierras o en la contratación laboral limita el crecimiento del sector por varios aspectos. Por ejemplo, la informalidad reduce el acceso al sistema financiero, contrae la inversión y genera inseguridad jurídica, por lo que, el desarrollo del sector y la expansión del agro hacia nuevos modelos de negocio se ve aplacados. Siendo así, esta es la situación en donde el papel del estado y de la UPRA cobra más fuerza, pues se debe impulsar la formalización del sector, ya que en el largo plazo los beneficios para sus actores serán numerosos.

Para concluir, debemos retomar la idea de que cada problemática representa una gran oportunidad, y pienso que la situación actual del campo en Colombia, en donde vemos que existen grandes retos y problemáticas, puede también traducirse en oportunidades significativas para las futuras generaciones. Entidades como la UPRA, sin duda alguna, son de gran ayuda a la hora de solventar las problemáticas en el uso de las tierras, pero, además del problema de la eficiencia, existen más situaciones que requieren de una mayor participación por parte de otros actores. Por eso, es esencial llevar al campo la educación, la innovación y la creatividad que caracteriza a los profesionales modernos para así mejorar la gestión, la eficiencia y la organización del sector agrícola.

 

Referencias

Suelos Colombia – IDEAM. Siac.gov.co. (2022). Tomado el 28 Enero 2022, de http://www.siac.gov.co/web/siac/sueloscolombia

UPRA. Upra.gov.co. (2022). Tomado el 28 de Enero 2022, de https://upra.gov.co/web/guest/ordenamiento-y-mercado-de-tierras/regularizacion-de-la-propiedad

Zamora, H. (2022). Los desafíos del Gobierno y los gremios para frenar el desempleo rural. El Tiempo. Tomado el 28 Enero 2022, de https://www.eltiempo.com/economia/sectores/desempleo-rural-en-colombia-como-reducirlo-con-gobierno-y-gremios-467904

 

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